Ejemplos ?
—Si tú me abandonases, querría morir—decía él con voz grave. La hembra sonrió incrédula, dejando de mirarle para fijar sus ojos en el baile inmediato.
-¡Eso no se sabe! -exclamó el tabernero con acento irónico e incrédula expresión. -Pos tan y mientras se sabe u no se sabe, dame una miajita de solera, que estoy achicharraíto.
Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle. 17.17. Jesús respondió: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros?
He pedido a tus discípulos que echaran el demonio, pero no han sido capaces." 41. Jesús respondió: "Gente incrédula y extraviada, ¿hasta cuándo estaré entre ustedes y tendré que soportarlos?
Al oír mi nombre aquella mujeruca, no mostró ni arrepentimiento ni zozobra: Me clavó los ojos negros y brujos, como los tienen algunas viejas pintadas por Goya, y un poco incrédula se limitó a balbucir con el borde de los labios: —Si es el caballero que dice, por muchos años lo sea.
Y sienten también cómo amos codiciosos les tratan inhumanamente, y cómo casi no les estiman sino en poco más de lo que producen con su trabajo; y cómo en las sociedades, donde se encuentran metidos, en vez de caridad y amor no hay sino internas discordias compañeras inseparables de la pobreza orgullosa e incrédula.
No es verdad tanta tristeza y al descubierto se descubre nuevamente la incrédula verdad tan cierta como esta soledad que se nos abre al saber oceanizado de nunca encontrar la huerta imaginada, el árbol en creciente, las alas, el espacio, el vuelo, los intentos y el aire levantado.
No os habéis de llamar, no, gente que murió de repente, sino gente que murió incrédula de que podía morir así, sabiendo con cuán secretos pies entra la muerte en la mayor mocedad, y que en una misma hora en dar bien y mal suele ser madre y madrastra.
Pero atiende a lo que voy a decirte. No te espantes de lo que te ocurra, y no seas incrédula. Pensamientos, actos, palabras, todo, en esto, sobrepuja absolutamente al espíritu humano.
Salve su vientre si fue pues un vientre-oasis tan agradable como éste: cosa que yo, sin embargo, pongo en duda. Pues vengo de Europa, que es más adictamente incrédula que todas las esposas.
Ninguno hay que niegue o dude que Jesucristo ha de hacer el juicio final de modo y manera que nos lo expresan estos testimonios de la Sagrada Escritura, sino los que, no sé con qué Incrédula osadía o ceguedad, no prestan su asenso a la misma Escritura, la cual se ha cumplido ya, manifestando su verdad a todo el orbe de la tierra.
Así es que no tuve más remedio que partir hacia la capital en donde me esperaba un fuerte disgusto; no se los digo porque al recordarlo siento mucho coraje.-Don Ramiro lo veía con mirada incrédula; Don José meditaba; Doña Pilar miraba hacia el piso.-Sé que merezco sus dudas y reproches, sin embargo, he venido a ofrecerles mis disculpas y a solicitar la mano de su hija, para que nos casemos lo más pronto posible.