incomparable


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incomparable

1. adj. Que no permite comparación sus éxitos son incomparables con sus fracasos. incomparado
2. Que no puede ser comparado por ser muy excepcional o muy diferente paisajes de belleza incomparable. incontrastable, inigualable

incomparable

(inkompa'ɾaβle)
abreviación
que no tiene igual por ser extraordinario sentir un placer incomparable
Sinónimos

incomparable

Traducciones

incomparable

Unvergleichliche

incomparable

incomparable

incomparable

incomparável

incomparable

لا تضاهى

incomparable

שאין

incomparable

ADJincomparable
Ejemplos ?
¿Quién ignora, en efecto, que de Bolívar nos vienen esas grandes y fecundas conquistas felizmente ya incorporadas de modo definitivo al incomparable derecho internacional americano?
Disimulaban los padres de Leonisa los favores que a Cornelio hacía, creyendo, como estaba en razón que creyesen, que atraído el mozo de su incomparable y bellísima hermosura, la escogería por su esposa, y en ello granjearían yerno más rico que conmigo; y bien pudiera ser, si así fuera, pero no le alcanzaran, sin arrogancia sea dicho, de mejor condición que la mía, ni de más altos pensamientos, ni de más conocido valor que el mío.
-Haz la burla que de mí quisieres, amigo Lope, que yo sé que estoy enamorado del más hermoso rostro que pudo formar naturaleza, y de la más incomparable honestidad que ahora se puede usar en el mundo.
Tampoco puedo negar lo mucho que os debo ni el gran valor de vuestros padres, junto con vuestra incomparable honestidad y recogimiento.
Mandó el conde echar bando por toda su armada que so pena de la vida, devolviese la niña cualquiera que la tuviese, mas ningunas penas ni temores fueron bastantes a que Clotaldo le obedeciese, que la tenía escondida en su nave, aficionado, aunque christianamente, a la incomparable hermosura de Isabel, que así se llamaba la niña.
En este pues sencillo, pero magestuoso aparato presidido por el inocente placer, que inspira el amor á la patria, que hoy reune á todos, y por medio de un sortéo, operacion propiamente republicana, seràn dotadas algunas jovenes tan apreciables por su honrades, como por su decencia, y á que casi tiene inutilizadas una incomparable pobreza.
En la biblioteca, elegantemente tallada, me esperaban el eterno Homero, el gigantesco Dante, el incomparable Shakespeare, el glorioso Goethe -todos los inmortales-.
Un chusco Sevillano, mozo y rico, decidor y zambrero, amigo de los ganaderos y conocedor de las marcas de sus ganaderias, apadrinador de la gent de cuadrilla, acompañador de los encierros y presenciador de los apartados, donde gustaba lucir el potro cartujano, la manta jerezana, la espuela baquera y el castoreño apresillado, y gran partidario en fin de Costillares, halland sin duda largo el juego de Romero, cuyo riesgo no comprendia, y pareciéndole la ocasion oportuna para zumbarle en presencia de su rival, empezó á decirle con no poco esforzadas voces y dejo no menos provocador: «¡Bueno, señor incomparable, bueno: que vá á llevar ese toro mas pasos que las procesiones del viérnes santo!
El arte, sea el baile, la música, las canciones, el cine, la pintura de graffitis o las teatralerías entre otras manifestaciones, ofrece un medio de educación espontáneo, sin didactismos ni preceptos y permite al adolescente descubrir la realidad del ser humano, de la sociedad, de las ideologías, de la historia y de la cultura. Es un espejo incomparable de todo lo contemporáneo a su creación desde todos sus espacios.
Leonisa es suya, y tan suya que, a faltarle sus padres, que felices años vivan, ningún opósito tuviera a su voluntad; y si se pudieran poner las obligaciones que como discreta debe de pensar que me tiene, desde aquí las borro, las cancelo y doy por ningunas; y así, de lo dicho me desdigo, y no doy a Cornelio nada, pues no puedo; sólo confirmo la manda de mi hacienda hecha a Leonisa, sin querer otra recompensa sino que tenga por verdaderos mis honestos pensamientos, y que crea dellos que nunca se encaminaron ni miraron a otro punto que el que pide su incomparable honestidad, su grande valor e infinita hermosura.
Digo más artística, porque en los salones que amueblaban y ornamentaban objetos dignos de figurar en cualquier museo, y en el hall, decorado con exóticas plantas y raras flores, se oyeron los penetrantes sones del violín mágico de Sarasate, las quejas de la guitarra incomparable de Jiménez Manjón y vibraron las cálidas notas, que al decir de Monteverde, cuestan a libra esterlina cada una, de la voz del tenor a la moda.
Bueno, lo que fuese, no se pasa un hombre quince años encaprichado por un mueble incomparable para regatear si la suerte se lo depara.