Ejemplos ?
La puerta de la señora de Peyrehorade se había cerrado. «Esta pobre chica», me dije, «¡debe estar tan turbada e incómoda!». Me revolví en la cama malhumorado.
Me refiero en especial a las pasiones de fuego, ya que las demás suelen fundirse a menudo juntas, causando una confusión en sumo incómoda.
—Por cuanto amáis en la tierra y por más que os sea incómoda mi exigencia, id a vuestro amo a decir que una persona que ha atravesado buscándole las montañas y las olas, quiere tan sólo traerle un amigo a la memoria.
Llorando pasó harto tiempo males y desdichas propias, mas el cansancio rindióle: y poco a poco en las losas dejó tomar a sus miembros posición menos incómoda, hasta que en brazos del sueño perdió sentido y memoria.
Confinado en el ala más incómoda de su palacio, salía raramente, y ni el mismo don Juan podía entrar en las habitaciones de su padre sin haber obtenido permiso.
Pero a los quince días de estancia en la casa de don Silvestre, comenzó a notar que no descansaba bastante en la, aunque mullida, incómoda cama que le habían puesto...
Mi lectura, pues, con la esperanza de ver el mundo otra vez, no ha sido escasa, pero no provechosa; pues con incómoda habitación, malas digestiones y preocupado con las miserias de que he sido objeto, no he sacado tanto fruto aquí en dos meses como en un solo cuarto de hora en mi gabinete de estudio en Madrid.
Hecha para vivir en ella, quizá me hubiera parecido pequeña o incómoda o demasiado aislada; pero no habiendo sido destinada a ese uso, resultaba una morada perfecta.
Empezó con algunas bromas perversas, y habiéndole ordenado que tomara durante la sesión una postura adecuada a sus gustos pero muy incómoda para aquella pobre mujercita, la amenazó con toda su cólera si la cambiaba un solo momento.
En tan incómoda situación, y en virtud de una Ley del mismo Plan del Pueblo, comenzaban a establecerse, poco a poco, los indígenas en el áspero de la montaña, libre de inundaciones para edificar una nueva población.
De todos modos, se sentía incómoda y, como no parecía haber posibilidad alguna de volver a salir nunca de aquella habitación, no es de extrañar que se sintiera también muy desgraciada.
No menos avanzado se andaba en caligrafía: con ser que la posición era harto incómoda, la pluma, si muy parada y casi cogida del arranque, iba resbalando por el papel sin trepidar un punto.