imperecedero

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imperecedero, a

1. adj. Que no perece o es inmortal existe entre ellos una amistad imperecedera; las conservas, aunque duraderas, no son imperecederas. duradero, eterno, perenne efímero, mortal, perecedero
2. Que es muy duradero la fama del pintor es imperecedera.

imperecedero, -ra

 
adj. Que no perece.
fig.Inmortal, eterno.

imperecedero, -ra

(impeɾeθe'ðeɾo, -ɾa)
abreviación
1. que tiene una duración ilimitada una relación imperecedera
2. que no tiene ni principio ni fin los dioses imperecederos
Sinónimos

imperecedero

, imperecedera
Traducciones

imperecedero

ADJ [recuerdo] → immortal, undying; [legado] → eternal; [fama] → eternal, everlasting
Ejemplos ?
Aquel recio muro de madera formaba una especie de torre por el lado frontero al camino de Guadix, y encima de esta torre habían colocado los lapezeños (¡asómbrense ustedes!) cierto formidable cañón, fabricado por ellos mismos, y de que ha quedado imperecedera memoria; el cual consistía en un colosal tronco de encina ahuecado al fuego, ceñido con recias cuerdas y redoblados alambres, y cargado hasta la boca con no sé cuántas libras de pólvora y una infinidad de balas, piedras, pedazos de hierro viejo y otros proyectiles por el estilo...
Nuestra continuada trayectoria nos da, con la Insurgencia, voluntad inquebrantable de independencia; con la Reforma, voluntad imperecedera de libertad; con la Revolución, voluntad indeclinable de justicia social.
Quedé allí solo, e hice propósito de renunciar al mundo para pensar en mi alma; porque al ver ante mí la mayor belleza y el más alto poder convertidos en tan inmundo y despreciable polvo, no pude menos de volver la vista hacia el eterno reino de Dios, donde es imperecedera la hermosura del alma.
Duro se nos hace creer que quien hombreándose con lo más granado de la nobleza española, pues alanceó toros en presencia de la reina doña Juana y de su corte, adquiriendo por su gallardía y destreza de picador fama tan imperecedera como la que años más tarde se conquistara por sus hazañas en el Perú; duro es, repetimos, concebir que hubiera sido indolente hasta el punto de ignorar el abecedario, tanto más, cuanto que Pizarro, aunque soldado rudo, supo estimar y distinguir a los hombres de letras.
En cuanto a Casimira, podéis estar seguros de que su cuerpo no es ya más feo ni más bonito que cualquiera otro de los que la tierra pudre y devoran los gusanos, mientras que su alma, purificada por el martirio, luce en la Gloria su imperecedera hermosura rodeada de verdaderos Coros de Ángeles.
La una me brinda el cetro y elevado coturno; y ya brotan frases grandilocuentes de mi boca entreabierta; la otra da a mi amor una fama imperecedera; venga, pues, ésta y añada a los versos largos los cortos.
Y, por consiguiente, si nos referimos a lo inmortal, que es de lo que ahora estamos tratando, y convenimos en que todo lo que es inmortal es imperecedero, es necesario no solamente que el alma sea inmortal, sino absolutamente imperecedera, y si no convenimos en esto hay que buscar otras pruebas.
Fuimos con Chile, durante trescientos años, copartícipes de una unidad política que también era unidad de sangre, de religión, de idioma, de costumbres y de ámbito territorial. La primera se quebró a su hora porque era obra calculada de los hombres, que no sabemos hacer cosa alguna imperecedera.
Todas son unas fugaces y desparpajadas vendeculos. ¿Cómo voy a tenerles celos, si yo soy imperecedera? Nunca necesité más que una sonrisa para ser atrayente y no como… Apresurada corté el desenlace que se adivinaba venir y le agradecí la interesante información dada.
—otro de los muchos exclama ardiente como profeta al pueblo—. Barbarie anímica... Desdicha eterna... Imperecedera flama del odio... Escuchadme todos...
Si bien se mira y se contempla en las páginas de la Historia cuanto el hombre puede y alcanza, más que por su organización física, la más perfecta de todos los seres, por la fuerza oculta del soplo de vida, del alma inmaterial e imperecedera que le infundió el Omnipotente...
Sin Zahira, enamorada de Gustios, no hubiera nacido Mudarra; los siete infantes de Lara no hubieran tenido vengador; la flor de la caballería castellana hubiera perecido antes de abrir el cáliz; acaso no hubiéramos poseído al Cid, pues á no inspirarse en la espada de Mudarra y cobrar aliento con ella, no hubiera muerto al Conde Lozano ni dado principio á tanta hazaña imperecedera.