impasible

(redireccionado de impasibles)
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impasible

1. adj. Que no se perturba ni altera su rostro permaneció impasible ante la crudeza de los ataques a la población civil. impertérrito
2. Que no padece el hipnotizador consiguió dejarle impasible y no percibió los pinchazos.

impasible

 
adj. Incapaz de padecer.
Indiferente a las emociones.

impasible

(impa'siβle)
abreviación
1. persona que no se altera ante un estímulo externo Miraba impasible cómo peleaban sus hermanos.
2. persona que es incapaz de alterar su ánimo por una emoción o sentimiento un juez duro e impasible
3. actitud, gesto que denota impasibilidad Su actitud impasible es sólo una pose.
Traducciones

impasible

impassible

impasible

impassibile

impasible

ADJimpassive
Ejemplos ?
Mas que en villas de rollo y en ciudades miren con tal desdén los municipios a los maestros, que a pagar se nieguen los pocos reales de su haber mezquino; que impasibles toleren los gobiernos que ya ascienda a millones lo debido; que anden ya los maestros señalados de miseria ridícula por tipos, y al lápiz, a la pluma y en la escena se les ponga ante el público en ridículo, entre buenos cristianos se me antoja sandia conducta y proceder inicuo.
No hemos sido, no hubiéramos podido ser, aún queriéndolo, espectadores impasibles – fríos y ávidos - del tremendo drama de conciencia y de sangre que sacudió durante tres años terriblemente a vuestras ilustres patrias.
Cuando estuvimos en presencia del fiscal, éste, que de seguro debía desconocer hasta los más rudimentarios principios de humanidad, nos insultó llamándonos monstruos y dijo que cerraba 1os ojos á la razón. Tuvimos que hacer uso de todas nuestras fuerzas para aparecer impasibles los cinco días que duró aquella triste comedia.
HILO Levantad, compañeros, y otorgadme generoso perdón. Pero condenad la injusticia de los dioses, pues ven impasibles todo esto ellos que le engendraron y se llaman sus padres.
Cuando se supo en Auriabella el suplicio atroz del que llama el vulgo San Antonio de Illaos; cuando se tuvieron pormenores de aquella admirable constancia del joven mártir, que repetía en las torturas, al sentir las agudas cuñas hincársele en los dedos apretados por tablillas y en las piernas sujetas al cepo: «Jesús mío, sólo te pido que los salves, que les abras los ojos», refiriéndose a los impasibles verdugos que le atormentaban con asiática frialdad...
Sus hijos (estamos hablando de hombres de trabajo, no del gaucho andariego) crecían y morían sin haber salido de la “querencia”, ajenos al atractivo de lo extraño, impasibles, desinteresados de todo lo que no se proyectase en su pago para bien o para mal del mismo.
Es curioso el papel que desempeñan esas fuerzas obligadas a mantenerse neutrales, impasibles, con respecto a la autonomía provincial ante tanto desmán.
El abad de Sanlúcar, adornado con los hábitos pontificios, con su mitra enriquecida de piedras preciosas, su roqueta, su báculo de oro, estaba sentado, rey del coro, en un sillón de un lujo imperial, en medio del clero compuesto por impasibles ancianos de cabellos plateados, revestidos de albas finas y que le rodeaban semejantes a los santos confesores que los pintores agrupan alrededor del Eterno.
Filósofos nutridos de sopa de convento contemplan impasibles el amplio firmamento; y si les llega en sueños, como un rumor distante, clamor de mercaderes de muelles de Levante, no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Muchos se imaginan que si no hubiera gendarmes, policías y jueces, casa uno sería libre de matar, de violar y de vejar a su prójimo; que los anarquistas, en nombre de sus principios, desearían el respeto para esta especial libertad que viola y destruye la libertad y la vida ajenas; están casi persuadidos de que, después de haber destruido al gobierno y a la propiedad privada, consentiríamos impasibles la reconstitución de uno y de otra por respeto a la libertad de quienes experimentaran la necesidad de ser gobernantes y propietarios.
El socialismo, sobre todo el socialismo que construyeron, impasibles en la frialdad de sus gabinetes, los apóstoles socialistas, en quienes creen los pobres obreros, y que ya nos ha descubierto tal como eran Alfonso García Valdecasas; el socialismo así entendido, no ve en la Historia sino un juego de resortes económicos: lo espiritual se suprime; la Religión es un opio del pueblo; la Patria es un mito para explotar a los desgraciados.
Maltones, musculosos, inocentes y buenos, pasaban su juventud hasta que el cura de Pisco unía a las parejas que formaban un nuevo nido, compraban un asno y se lanzaban a la felicidad, mientras las tortugas centenarias del hogar paterno, veían desenvolverse, impasibles, las horas; filosóficas, cansadas y pesimistas, mirando con llorosos ojos desde la playa, el mar, al cual no intentaban volver nunca; y al crepúsculo de cada día, lloraban, lloraban, pero hundido el sol, metían la cabeza bajo la concha poliédrica y dejaban pasar la vida llenas de experiencia, sin fe, lamentándose siempre del perenne mal, pero inactivas, inmóviles, infecundas, y solas...