imitador

imitador, -ra

(imita'ðoɾ, -ɾa)
abreviación
que imita a otra persona o cosa Era imitador de cantantes famosos.

imitador


sustantivo masculino-femenino
persona o cosa que imita a otra Le reprochaban que era un imitador, que no tenía talento para la música.
Traducciones

imitador

mimic

imitador

imitateur

imitador

imitator

imitador

imitador

imitador

A. ADJimitative
B. SM/F
1. (= plagiario) → imitator
2. (= seguidor) → follower
Ejemplos ?
Todos conocen al imitador y admirador de Augusto...
Aurelio Víctor, de los Varones ilustres. Marco Bruto.- Marco Bruto, imitador de Catón, su tío, aprendió en Atenas la Filosofía, y en Rodas la elocuencia.
Con esta base se ha querido crear un imitador de Bosch, que no sólo estuvo a la altura de su modelo, sino que, 34 además, logró superarle.
Su imitador Bismarck adoptó la misma política para Prusia; dio su golpe de Estado e hizo su revolución desde arriba en 1866, contra la Confederación Alemana.
Negro el cabello, imitador undoso De las oscuras aguas del Leteo, Al viento que lo peina proceloso Vuela sin orden, pende sin aseo; Un torrente es su barba impetuosa, Que -adusto hijo de este Pirineo- Su pecho inunda- o tarde, o mal, o en vano Surcada aun de los dedos de su mano.
De este modo Velazquez si en sus obras se elevó pocas veces hasta la belleza ideal, objeto que parece el primero de las artes de imaginación, goza la gloria singular de ser el mas fiel imitador de la naturaleza.
¡Oh, cómo el Genio imitador entonces El inmenso caudal que en sí atesora Desplegará, y en mármoles y en bronces La efigie hermosa y los ilustres hechos Dará de la inmortal restauradora!
Sellar del fuego quiso regalado los gulosos estómagos el rubio imitador süave de la cera, quesillo dulcemente apremïado 875 de rústica, vaquera, blanca, hermosa mano, cuyas venas la distinguieron de la leche apenas; mas ni la encarcelada nuez esquiva, ni el membrillo pudieran anudado, 880 si la sabrosa oliva no serenara el bacanal diluvio.
por boca de León», sentencia a la que la voz del tercer concilio de Constantinopla respondió como un eco: «El soberano Príncipe de los apóstoles combatía al lado nuestro, pues tenemos en nuestro favor su imitador y su sucesor en su Sede...
Y cuando hayas conseguido este pleno conocimiento, ¿de qué gozo piensas que serás llenado, o cómo amarás a Aquel que te amó a ti antes? Y amándole serás un imitador de su bondad.
Y no te maravilles de que un hombre pueda ser un imitador de Dios. Puede serlo si Dios quiere. Porque la felicidad no consiste en enseñorearse del prójimo, ni en desear tener más que el débil, ni en poseer riqueza y usar fuerza sobre los inferiores; ni puede nadie imitar a Dios haciendo estas cosas; sí, estas cosas se hallan fuera de su majestad.
Pero todo el que toma sobre sí la carga de su prójimo, todo el que desea beneficiar a uno que es peor en algo en lo cual él es superior, todo el que provee a los que tienen necesidad las posesiones que ha recibido de Dios, pasa a ser un dios para aquellos que lo reciben de él, es un imitador de Dios.