Ejemplos ?
Y esta doctrina la encarecía con tan aparentes razones su locuacidad o charlatanería, que dejaba admirados a sus ignorantes oyentes.
Comprendo todo lo que dices, y estoy conforme con ello; sí, todos los que se mezclan en los negocios de la república no son más que ignorantes, si se exceptúa un corto número.
Después, cuando TENOCHTÍTLAN, convertida en la noble y leal ciudad de México, se pobló de mujeres blancas y rubias, algunas bellas, pero igual de ignorantes y supersticiosas, al escuchar el llanto de nuestras madrecitas por sus hijos, se asustaban tanto que se encerraban a piedra y lodo en sus recién construidas casas, parecidas a enormes y oscuros castillos.
Los espectadores, medio paralizados de horror y malestar, no sabían qué hacer, ni si había que hacer algo en realidad. Ignorantes de lo sucedido, no abandonaron su vigilancia: y un momento después elevaban una jaculatoria en acción de gracias por el fogonazo de un relámpago tardío que, seguido de un estampido ensordecedor, desgarró la bóveda del cielo.
Por fortuna que el espíritu de Juárez sólo existe en la imaginación de los espíritus ignorantes, que faltos de conocimientos de las leyes que rigen los fenómenos psíquicos, pueden en la mayor parte de las ocasiones poner en relieve su irreflexión, pero no evocar como se debe.
Amamos a México y a su eterna grandeza y como el que ama también sufre, en expresión unamuniana, nos duele México, nos duele, porque hemos comprendido que nuestra Patria nos queda muy grande a los mexicanos que persistimos en el conflicto de inferioridad mestiza y que no es otra cosa que la abulia, la desorganización, la apariencia, la pereza y el esnobismo de los ignorantes que se fingen cultos.
Los tiradores (mexicanos) se dispersan; pero los transeúntes, ignorantes de los acontecimientos, o los curiosos que han venido a ver, resultan heridos o muertos.
Entretanto los negocios ordinarios de la humanidad habían sido suspendidos y todos los intereses se concentraban en las discusiones científicas referentes a la naturaleza del cometa. Aun los más ignorantes forzaban sus indolentes inteligencias para entenderlas.
Y los empleados, rústicos e ignorantes valuadores; de rostros despóticos y sombríos; fruncidos y amargados; burlescos y sádicos; parecían gozar contemplando el dolor humano, el dolor provocado a veces por el despilfarro o por la injusticia.
V.- Tu riqueza no estriba en estar rodeado de mendigos; ni tu sabiduría en reinar sobre ignorantes; ni tu virtud en la existencia de los perversos; ni tu fuerza por los débiles que conoces.
Lo mismo ocurre a los ignorantes; ninguno de ellos filosofa ni desea llegar a ser sabio, porque la ignorancia tiene el enojoso defecto de convencer a los que no son hermosos, ni buenos, ni sabios, de que poseen estas cualidades, y nadie desea las cosas de las que no se cree desprovisto.
-Pero Diotime, ¿quiénes son, pues, los que filosofan si no lo son los sabios ni los ignorantes? -Hasta para un niño es evidente, dijo ella, que son los que están entre los ignorantes y los sabios, y el Amor es de ese número.