ignorante

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ignorante

1. adj./ s. m. y f. Que no tiene instrucción aunque no tiene estudios, no es ningún ignorante. inculto, indocto, lego, profano
2. Que ignora cierta cosa estuvo ignorante de lo que realmente sucedía en su casa. desconocedor informado

ignorante

 
adj.-com. Que no tiene conocimiento de las cosas.

ignorante

(igno'ɾante)
sustantivo
persona que no tiene instrucción o conocimiento Puede hablarte de educación pero con respecto a la política es un ignorante.

ignorante


abreviación
1. persona que no tiene instrucción o conocimiento un hombre ignorante
2. que denota falta de instrucción o conocimiento mirada ignorante
Sinónimos

ignorante

adjetivo y cosustantivo masculino
1 ignaro (formal), nesciente, lego, iletrado, profano, inculto, rústico, analfabeto*. sabio, culto.
Lego e iletrado se circunscriben a significar falto de cultura, mientras que profano es el que es ajeno a una ciencia o doctrina determinada.
ignorancia
Traducciones

ignorante

ignorant, ignorant person, unaware, ignoramus, uninformed

ignorante

ignorant

ignorante

Banause, unwissend

ignorante

ignorante

ignorante

nevzdělaný

ignorante

uvidende

ignorante

αμαθής

ignorante

tietämätön

ignorante

neuk

ignorante

無知の

ignorante

무식한

ignorante

onwetend

ignorante

uvitende

ignorante

ignorancki

ignorante

okunnig

ignorante

เขลา

ignorante

cahil

ignorante

dốt nát

ignorante

无知的

ignorante

A. ADJignorant
B. SMFignoramus

ignorante

a. ignorant.

ignorante

adj (inconsciente) unaware
Ejemplos ?
Y esta doctrina la encarecía con tan aparentes razones su locuacidad o charlatanería, que dejaba admirados a sus ignorantes oyentes.
Comprendo todo lo que dices, y estoy conforme con ello; sí, todos los que se mezclan en los negocios de la república no son más que ignorantes, si se exceptúa un corto número.
Después, cuando TENOCHTÍTLAN, convertida en la noble y leal ciudad de México, se pobló de mujeres blancas y rubias, algunas bellas, pero igual de ignorantes y supersticiosas, al escuchar el llanto de nuestras madrecitas por sus hijos, se asustaban tanto que se encerraban a piedra y lodo en sus recién construidas casas, parecidas a enormes y oscuros castillos.
Los espectadores, medio paralizados de horror y malestar, no sabían qué hacer, ni si había que hacer algo en realidad. Ignorantes de lo sucedido, no abandonaron su vigilancia: y un momento después elevaban una jaculatoria en acción de gracias por el fogonazo de un relámpago tardío que, seguido de un estampido ensordecedor, desgarró la bóveda del cielo.
Por fortuna que el espíritu de Juárez sólo existe en la imaginación de los espíritus ignorantes, que faltos de conocimientos de las leyes que rigen los fenómenos psíquicos, pueden en la mayor parte de las ocasiones poner en relieve su irreflexión, pero no evocar como se debe.
Amamos a México y a su eterna grandeza y como el que ama también sufre, en expresión unamuniana, nos duele México, nos duele, porque hemos comprendido que nuestra Patria nos queda muy grande a los mexicanos que persistimos en el conflicto de inferioridad mestiza y que no es otra cosa que la abulia, la desorganización, la apariencia, la pereza y el esnobismo de los ignorantes que se fingen cultos.
Los tiradores (mexicanos) se dispersan; pero los transeúntes, ignorantes de los acontecimientos, o los curiosos que han venido a ver, resultan heridos o muertos.
Entretanto los negocios ordinarios de la humanidad habían sido suspendidos y todos los intereses se concentraban en las discusiones científicas referentes a la naturaleza del cometa. Aun los más ignorantes forzaban sus indolentes inteligencias para entenderlas.
Y los empleados, rústicos e ignorantes valuadores; de rostros despóticos y sombríos; fruncidos y amargados; burlescos y sádicos; parecían gozar contemplando el dolor humano, el dolor provocado a veces por el despilfarro o por la injusticia.
V.- Tu riqueza no estriba en estar rodeado de mendigos; ni tu sabiduría en reinar sobre ignorantes; ni tu virtud en la existencia de los perversos; ni tu fuerza por los débiles que conoces.
Lo mismo ocurre a los ignorantes; ninguno de ellos filosofa ni desea llegar a ser sabio, porque la ignorancia tiene el enojoso defecto de convencer a los que no son hermosos, ni buenos, ni sabios, de que poseen estas cualidades, y nadie desea las cosas de las que no se cree desprovisto.
-Pero Diotime, ¿quiénes son, pues, los que filosofan si no lo son los sabios ni los ignorantes? -Hasta para un niño es evidente, dijo ella, que son los que están entre los ignorantes y los sabios, y el Amor es de ese número.