Ejemplos ?
La tétrica pesadilla bizantina huyo al mismo tiempo del arte, con sus fealdades y monstruos atormentados de rigideces, ante el nuevo y fuerte soplo de vida.
Y ¡oh Dios! quién sabe si de ti me alejo conforme el valle solitario huyo, si no suena jamás un eco tuyo ni brilla de tus ojos un reflejo.
Clava en mí siempre su dolosa vista, Que ni aun la muerte vela, Y torna del infierno, y me persigue Como sombra funesta. Y mientras huyo por desiertos montes, Por la abrasada arena, Suena incesante su encerada caña Canciones soñolientas.
ual de su sombra con locura rara va huyendo un niño en rápida carrera, mas nunca de la sombra se separa, que tras él va, como su pie ligera, hasta que al fin, de su tesón cansado, se para el niño con la sombra al lado: tal con vana porfía y malogrado empeño huyo de la Tristeza, sombra mía; y nunca, nunca de burlar acabo a quien me sigue como avaro dueño tenaz persigue a fugitivo esclavo.
y es verdad! Pero ya aquel tiempo huyo, En que vate me llamo La indulgencia a la amistad. Ahora de aquella edad El recuerdo apensas resta Como quendan de una fiesta Los misteriosos sonidos Que retienen los oidos Del bullicio de la orquesta.
Y verdad es (aunque creáis dudosa) que mi imagen sentí de mí arrancada, y en ciervo toda ella transformada; tal que de selva en selva solo huía, y aún huyo, de mis perros la jauría.
Fumero. Humero, hogar, cocina. Furto. A furto nin en concejo, en secreto ni en público. Fuste. Palo, leño. Fuste. Fuiste. Fuxo. Huyo.
Yo estimó con veneración tus cosas, pero ya que me las pides, te las restituyo con voluntad y agradecimiento: si gustares dejarme alguna, te la guardaré también; pero ya que de ello tienes gusto, te restituyo la plata labrada, la acuñada, la casa y la familia.» Si me llamare la naturaleza, que fue la primera que me prestó a mí, le diré también: «Tómate mi ánimo: mejorado te le vuelvo de lo que me le diste: no ronceo, ni huyo: aprestado está por mí, que me hallo sin voluntad: recibe lo que me diste cuando no tenía sentido.» El volver a la parte de donde venimos, ¿qué tiene de molestia?
nací, Y me matan con rigor ¡Ay de mí! Mi religión y mi amor, Y huyo a mi pesar de ti. Huye de aquí.» La voz se heló en su garganta, Cayó y rompióse la lira, Al moro extática mira, Mas ya ni le ve ni canta.
El pobre anabaptista exclamó: Sagrados papas, que estáis en Roma sentados sobre el trono de los césares; arzobispos, obispos y abades que os habéis hecho soberanos; yo os respeto y huyo de vosotros.
¡reposo dulce, alegre, reposado!; techo pajizo, adonde jamás hizo morada el enemigo cuidado, ni se asconde invidia en rostro amigo, ni voz perjura, ni mortal testigo; sierra que vas al cielo altísima, y que gozas del sosiego que no conoce el suelo, adonde el vulgo ciego ama el morir, ardiendo en vivo fuego: recíbeme en tu cumbre, recíbeme, que huyo perseguido la errada muchedumbre, el trabajar perdido, la falsa paz, el mal no merecido; y do está más sereno el aire me coloca, mientras curo los daños del veneno que bebí mal seguro, mientras el mancillado pecho apuro; mientras que poco a poco borro de la memoria cuanto impreso dejó allí el vivir loco por todo su proceso vario entre gozo vano y caso avieso.
Yendo aquel dia nuestro camino con harto temor que los indios nos avian de seguir, vimos unos humos y yendo a ellos despues de visperas llegamos alla, do vimos un indio, que como vio que yvamos a el huyo sin querernos aguardar : nosotros embiamos al negro tras del : y como vio que yva solo aguardolo.