huracanado

(redireccionado de huracanadas)

huracanado, a

adj. Que es muy violento o fuerte, como el huracán un viento huracanado azotó la isla y produjo graves averías en las conducciones de gas.

huracanado, -da

 
adj. Violento como un huracán.

huracanado

(uɾaka'naðo, -ða)
abreviación
viento que tiene una intensidad muy grande, similar a la del huracán Las huracanadas ráfagas de viento abrieron las puertas y ventanas de la casa.
Traducciones

huracanado

ADJ viento huracanadohurricane-force wind, gale-force wind
Ejemplos ?
Pueden ocurrir durante la primavera y el verano, y se presentan generalmente junto a fuertes lluvias. Al encauzarse por canales y valles profundos generan violentas y cortas turbulencias huracanadas.
El fuego se esparció rápidamente mientras era avivado por los fuertes vientos de Santa Ana con ráfagas huracanadas entre 80 kmph y 130 kmph.
El 26 de febrero, la Agencia Estatal de Meteorología puso en alerta por fuertes vientos a toda España, salvo el litoral mediterráneo, en previsión de "rachas huracanadas" en los días 27 y 28.
Vientos con intensidad de temporal destrozaron residencias y un total de 46 personas buscaron refugio en albergues. En la isla de Vieques se registraron vientos de 85 km/h con ráfagas huracanadas de 115 km/h.
La combinación de los efectos de los huracanes y las aguas muy cálidas pueden tener un efecto devastador en los arrecifes, lo cual Belice ya ha experimentado con el Huracán Mitch (1998), ya que hubo una pérdida del 50% en la vida de los corales en 1997-1998, debido por la sedimentación y las lluvias huracanadas (Cesar et al, 2003).
XVII Á TINDARIS El veloz Fauno suele trocar el Liceo por mi amena Lucretila, y defiende del ardor estival y las lluvias huracanadas a mis cabras, que, desviándose de sus mal olientes maridos, recorren impunemente el apacible bosque tras el dulce madroño y el tomillo.
El día era horrible, lluvioso, glacial, tormentoso, con rachas huracanadas; el suelo, un mar de fango, y los caballos del coche fúnebre, con los cascos, chapoteaban y salpicaban agua cenagosa.
Un solo gran infortunio puede más que millares de pequeños triunfos dispersos y los atrae y ata a sus huracanadas entrañas, hasta untarles por fin en su aceite incandescente y funerario.