huele


También se encuentra en: Sinónimos.
Traducciones

huele

esquerrà

huele

gaucher

huele

mancino

huele

kjevhendt

huele

canhoto

huele

levičar
Ejemplos ?
Eran cadencias de gozo, la risa fresca del villancico, que huele a tomillo de monte, entremezclada con un alboroto de gorjeos de pájaros, y los pastores empezaron a bajar de la montaña, cantando su tonadilla, llevando corderos, cestillos de frutas, tocando zampoñas, empujándose para llegar más presto.
Tan yo ni un plato quiebro. - Sí, hay muchas cosas que pasan y nadie se las huele. Lo bueno fue que no dio lugar a murmuraciones, porque ya ve como son los chismes.
No, esto quiere decir que se simpatiza con instituciones evanescentes y evaporadas, cuya única misión es ésta, siendo así que quien tiene una noción y un deseo de la política como de algo plenamente vivo en todos sus actos y órganos, no puede lealmente pedir estas instituciones holgazanas. Esto nos huele demasiado a siglo XIX, que es para nosotros tan pasado como el X.
Otro abuso y atropello Señora Presidenta que pedimos de Venezuela quede registrado como atropello hasta personal del Diablo, huele a azufre, pero Dios está con nosotros, un buen abrazo y que Dios nos bendiga a todos.
Vive Dios, amigo, que habla más que un relator y que le huele el aliento a rasuras desde una legua: todos los dientes de arriba son postizos, y tengo para mí que los cabellos son cabellera; y, para adobar y suplir estas faltas, después que me descubrió su mal pensamiento, ha dado en afeitarse con albayalde, y así se jalbega el rostro, que no parece sino mascarón de yeso puro.
Nosotros, los hombres, somos como el león del mundo, y como el caballo de pelear, que no está contento ni se pone hermoso sino cuando huele batalla, y oye ruido de sables y cañones.
39. Dice Jesús: «Quitad la piedra.» Le responde Marta, la hermana del muerto: «Señor, ya huele; es el cuarto día.» 40. Le dice Jesús: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» 41.
Por el aire dulzón Ha cruzado una abeja. La hormiga, agonizando, Huele la tarde inmensa, Y dice: Es la que viene A llevarme a una estrella.
Ayer vino el Diablo aquí, (risas y aplausos) ayer estuvo el Diablo aquí, en este mismo lugar. Huele a azufre todavía esta mesa donde me ha tocado hablar.
¡Mal haya la Arabia que engendra tales olores! Agora huele a adobado, y es la quinta esencia entonces. Coche suena; por la calle sube de los Relatores...
Y en ocho días no se le vuelve a ver. Como los perros la tempestad, él huele las revoluciones por instinto; y en estos casos su miedo truécase en terror.
Y a pesar de to no se crea usté que yo estoy tranquila, que me parece a mí que mi Joseíto está una miajita cabreao y anda siempre cazándome y siempre que viene parece un juez: «¿Quién ha estao aquí? ¡Aquí huele a tabaco!