hoyuelo

(redireccionado de hoyuelos)

hoyuelo

1. s. m. Hoyo pequeño que algunas personas tienen en la barbilla o que se les forma en las mejillas al reírse.
2. JUEGOS Juego que consiste en meter monedas o bolitas en un hoyo pequeño, tirándolas desde cierta distancia.
3. Hoyo que tienen las personas en la parte inferior del cuello, donde comienza la garganta. hoyuela

hoyuelo

 
m. Dim. de hoyo.
Hoyo en el centro de la barba y en las mejillas de algunas personas.
Hoyuela.
Juego de niños en que, tiradas a distancia, se procura meter monedas o bolitas en un hoyo.

hoyuelo

(o'ʝwelo)
sustantivo masculino
pequeño concavidad que algunas personas tienen en el medio de la barbilla, o que se les forma en las mejillas al reír Los hoyuelos en su mejilla lo hacen muy simpático.
Traducciones

hoyuelo

dimple

hoyuelo

Grübchen

hoyuelo

fossette

hoyuelo

酒窝

hoyuelo

酒窩

hoyuelo

Dimple

hoyuelo

SMdimple

hoyuelo

m. dimple, dimple sign; small hole.

hoyuelo

m dimple
Ejemplos ?
Sus dientes eran perlas de Oriente que brillaban en su roja sonrisa, y a cada gesto de su boca se formaban pequeños hoyuelos en el satén rosa de sus adorables mejillas.
Estaba Casildita, cuando recibió la fulminante declaración del opulento don Zoilo, más mona aún que de costumbre, porque la sorpresa y la malicia hacían chispear sus grandes ojos morunos, y avivaban la risa en sus labios, y cavaban los traviesos hoyuelos en sus mejillas pálidas y frescas como las hojas de la magnolia.
Contempla la de los Encajes con indiferente expresión el golpe de vista que presenta la calle; su figura destácase en la riente penumbra como en ella colocada por la mano de un artífice, con su rostro atezado donde la juventud desborda en tersuras y en purpurinas florescencias, con sus ojos fulgurantes y lánguidos; con sus labios carmesíes y carnosos que siempre entreabiertos, dejan ver la dentadura, si desigual, limpia y como de marfil; con su pelo lacio y negrísimo partido en dos bandas sobre la frente y graciosamente recogido sobre la nuca; con su nariz que ligeramente arremangada da a su rostro apicarada expresión, lo mismo que los dos hoyuelos que al sonreír aparecen en sus bien curvadas mejillas.
Cuando Pillín contraía con una sonrisa su carita, marcando los adorables hoyuelos de sus carrillos, don Andrés lo conmovía todo con sus carcajadas de gigante bondadoso, y si el chiquitín lanzaba uno de sus rugidos de alegría, que parecían el grito de guerra de un apache, el respetable fiscal saltaba y chillaba como un loco.
Imagínese, pues, el lector a esta ruina viviente, pero ruina perfectamente erguida y conservada a pesar de sus setenta y tantos del pico, con un vestido de antigua muselina blanca (era a la entrada del otoño), salpicada de florecitas color de romero, manga corta hasta más arriba del codo, descubriendo un brazo gordo, torneado, blanco como la nieve y formando hoyuelos...
¡Ah!, sí, pero en los hoyuelos de las mejillas de mi madre reían frescuras de flor, su leche tenía el sabor que tiene la de las campesinas vigorosas; el abuelo materno era un jayán potente y rudo que a los setenta años tenía dos queridas y descuajaba a hachazos los troncos de las selvas enmarañadas y allá en las llanuras de mi tierra cuentan todavía la tenebrosa leyenda de estupros, incendios y asesinatos de los cuatro Andrades, los salvajes compañeros de Páez en la campaña de los Llanos, que recorrieron victoriosos, sembrando el terror en las huestes españolas, al rudo galope de sus potros, con la lanza tendida por el brazo férreo, con la locura en el alma, la sangre quemada por el alcohol y la blasfemia en la boca gruesa solicitadora de besos!...
Por fin se tranquilizó (¡ya lo creo, con aquella barbillita con hoyuelos apoyada en su hocico!) y tomamos el camino de la terraza.
Nosotros -testigos imparciales e invisibles de la escena- juramos solemnemente que estaba, en aquellos momentos y de aquel modo adornada, Rosarito que metía miedo de bonita, con su cuerpo esbelto y elástico y con su semblante de acharranada expresión, de mentidas y gracíosísimas facciones, de ojos enormes de pupilas, que parecían siempre aletargadas por una ráfaga de placer; y de cabellera rubia que empenachaba de oro el marfil de su rostro, sonrosado en las mejillas, en que dos hoyuelos oficiaban de irresistibles tentaciones.
Jacinta, encanto y adorno de toda la Andalucía; y por sus luengas pestañas, por su apacible sonrisa, por los graciosos hoyuelos que avaloran sus mejillas, por su cuerpo primoroso y por sus formas divinas, por su gracia y su talento y su modestia expresiva, el hechizo de los hombres, de las mujeres la envidia.
Blanca cómicamente pensativa, en actitud petulante de arrobo, con mohín picaresco en la boquita, acentuando los hoyuelos de las mejillas, infladas suavemente las narices, parece que invocara; lanza luégo un suspiro de su pecho, sacude con blandura la cabeza, revuelve en torno la mirada, tiéndela al frente, y, cual si de esos ojos emanase con el candor del ángel la travesura del diablillo, fíjalos en la almohada, y, a la señal de Máximo, principia: "Soy la Princesa Blanca -tú me lo has dicho- De tal tengo los mimos, tengo el capricho; Yo soy un angelito blanco y hermoso; De ángel tengo lo dulce, lo candoroso.
Con ayuda de unos ojos de los de «date preso», y una cabellera obscura y sedosa, alrededor de una carita con hoyuelos, de boca fresca y acapullada, empezó a encontrar Cristóbal que era Sarito la mujer de sus sueños.
Obsequios, galanterías, todo género de rendidas finezas, no daban resultado alguno. Sarito había olvidado la risa que le cavaba hoyuelos, la benigna acogida que hermosea la faz con un nimbo de gozosa irradiación.