Ejemplos ?
Desmintiendo al refrán «el abad de lo que canta ganta», el buen párroco de San Jerónimo jamás hostilizó a nadie para el pago de diezmos y primicias, ni cobró pitanza por entierro o casamiento, ni recurrió a tanta y tanta socaliña de frecuente uso entre los que tienen cura de almas a quienes esquilmar como el pastor a los carneros.
Las primeras pruebas que dio nuestro Gobierno de su insensata debilidad, las manifestó con la ciudad subalterna de Coro, que denegándose a reconocer su legitimidad, lo declaró insurgente y lo hostilizó como enemigo.
Además colaboró económicamente con Güemes para que este pudiera formar el Escuadrón de Salteños. Como colaborador de Manuel Belgrano hostilizó a las tropas de Tristán en la retirada del Ejército del Norte hacia Tucumán.
Por otra parte, Coquiva hostilizó a los indígenas de Chorotega, que habían prestado ayuda a los españoles, y prácticamente los exterminó.
Belgrano envió también a Juan Bautista Bustos con el Batallón N° 2, pero Güemes lo hostilizó fuertemente y debió regresar a mitad de camino.
Al saber de los movimientos de los Escipión, Asdrúbal Barca había ordenado a los ejércitos de Giscón, Masinisa y Amtorgis, un caudillo aliado, que se unieran al de Magón, mientras la caballería ligera de Masinisa hostilizó día y noche la marcha de Publio Escipión.
Aunque rehuyendo un combate abierto frente a su exitoso enemigo, López hostilizó con fuerzas montoneras el límite este de Córdoba; mientras inspeccionaba el frente, Paz cayó prisionero de una partida federal —por unas boleadoras— el 10 de mayo.
En este periodo el teniente coronel Cazal Rivarola hostilizó permanentemente al enemigo con patrullas reforzadas dando la sensación de que disponía de mayores fuerzas y de la iniciativa hasta tanto llegaran más refuerzos.
113 El primer disparo mató a Dubourdieu y a casi todos sus oficiales, provocando confusión en la escuadra francesa y el naufragio del Favorite en la costa de Lissa. Después, Hoste hostilizó al Flore y el Bellone, forzando la rendición de ambos.
El gobierno envió en su ayuda una división del Ejército del Norte al mando de Juan Bautista Bustos, pero López eligió una estrategia de montonera que le resultó muy eficaz: dejó sin caballos a Bustos y luego hostilizó continuamente a Balcarce durante semanas, hasta obligarlo a abandonar la provincia.
Al mando del pailebot de guerra Pájaro Verde, hostilizó a los realistas de Maracaibo especialmente a los que estaban ubicados en las baterías ambulantes de Los Puertos de Altagracia (Edo.
Después de la derrota de Juan Lavalle en la batalla de Quebracho Herrado, hostilizó la retirada de Lavalle y Lamadrid hacia Tucumán.