horrísono

(redireccionado de horrísona)

horrísono, a

adj. Que causa horror o molestia por su sonido no soporto este griterío horrísono.

horrisonante u horrísono -na

 
adj. Díc. de lo que con su sonido causa horror.

horrísono -na

 
adj. Horrisonante.
Ejemplos ?
¿Qué dijiste? ¿De nuevo quieres librar de la muerte horrísona a ese hombre mortal, a quien tiempo ha que el hado condenó a morir?
Mientras nosotros combatimos con los dánaos en un extremo de la batalla horrísona, los demás teucros son desbaratados y se agitan en confuso tropel hombres y caballos.
Como los voraces lobos acometen a corderos o cabritos, arrebatándolos de un hato que se dispersa en el monte por la impericia del pastor, pues así que aquéllos los ven se los llevan y despedazan por tener los últimos un corazón tímido; así los dánaos cargaban sobre los teucros, y éstos pensando en la fuga horrísona, olvidábanse de mostrar su impetuoso valor.
No lo pensé dentro de la cama, sino fuera, y es que el primer efecto de ese timbre apocalíptico es el de proyectarle a uno a través de la casa y estamparlo contra la pared, y dejarlo allí enroscado y retorciéndose como una araña cuando cae en la tapa de la estufa, hasta que llega alguien y cierra la puerta de la cocina. Con toda sinceridad, no hay estruendo que pueda compararse ni remotamente a la horrísona estridencia de ese timbre.
En alas de la brisa Del luminoso Agosto, blanca, inquieta A la región de las errantes nubes Hacer que se levante la cometa En húmeda mañana; Con el vestido nuevo hecho jirones, En las ramas gomosas del cerezo El nido sorprender de copetones; Escuchar de la abuela Las sencillas historias peregrinas; Perseguir las errantes golondrinas, Abandonar la escuela Y organizar horrísona batalla En donde hacen las piedras de metralla Y el ajado pañuelo de bandera; Componer el pesebre De los silos del monte levantados; Tras el largo paseo bullicioso Traer la grama leve, Los corales, el musgo codiciado.
En una casa rica y de linaje servía una doncella y, pues ya el consonante dice ella lo bella que era, referir no quiero cuánta beldad celaba su ropaje; mas no puedo dejarme en el tintero decirte que tenía un galán a quien tierna recibía en su lecho, callada y diestramente; y una noche que estaban olvidados del mundo, con mil besos embriagados, estalla una tormenta de repente, horrísona, espantosa, que aturde a la doncella temerosa; da en pensar que los cielos encendidos por sus pecados van a consumirla.
Ojalá pudiera ocultarlo a la muerte horrísona cuando la terrible Parca se le presente, como tendrá una hermosa armadura que admirarán cuantos la vean.
Y si verdaderamente el divino Aquileo se propone salir del campamento, le pesará tanto más, cuanto más se arriesgue, porque me propongo no huir de él, sino afrontarle en la batalla horrísona; y alcanzará una gran victoria, o seré yo quien la consiga.
Respondióle Hera veneranda, la de los ojos grandes: —¡Terribilísimo Cronión, qué palabras proferiste! ¿Una vez más quieres librar de la muerte horrísona a ese hombre mortal, a quien tiempo ha que el hado condenó a morir?
Áspero acento, horrísona armonía del grito y alarido con que brama aquella pobre gente que moría a causa de seguir tan loca flama, extrañamente concordar se oía con el rugir de la homicida llama.
Luis Hernández (Lima, 1941 – Buenos Aires, 1977): Su trabajo queda resumido en una gran obra titulada Vox horrísona, pero anteriormente había publicado Orilla (1961), Charlie Melnik (1962) y Las constelaciones (1965).
Esta ingente cantidad de poemas dispersos y novedosos tomaron forma en Vox horrísona (Lima, Ediciones Ames, 1978), que Nicolás Yerovi compiló y publicó.