hora del almuerzo

Traducciones

hora del almuerzo

lunchtime
Ejemplos ?
En los últimos tiempos son una alternativa, como una forma de comida rápida, a menus más pesados y costosos a la hora del almuerzo o merienda.
Los pastes originales, de papa (patata) y picadillo de carne, guardan el calor y para la hora del almuerzo aún se conservaban calientes, la trencita de pan que tienen en un costado se usaba para sujetarlos y no la comían los mineros ya que no tenían oportunidad de lavarse las manos.
En épocas prehispánicas se hacían los totopostes, bolas, bolas endurecidas de masa de maíz que llevaban los campesinos cuando se trasladaban a trabajar en su milpa (cultivo del maíz); a la hora del almuerzo sumergían los totopostes en agua y de esta manera se formaba una especie de sopa fría, muy rica en calorías.
Los que ocurren a la hora del almuerzo suelen ser más largos, a veces para dar tiempo a los alumnos de comer en sus propias casas o en sitios cercanos al centro, o incluso en el propio centro de estudios.
Como la mayoría de adolescentes en los años 60, fue muy influenciado por The Beatles. Él frecuentan algunos de sus conjuntos de la hora del almuerzo en el famoso Cavern Club.
Durante el almuerzo, Céfiro, de quien cada vez se estaba más contento por los encantos que parecían embellecerlo cada día más, y por el libertinaje voluntario a que se entregaba, Céfiro, digo, insultó a Constanza, quien, aun cuando no servía aparecía siempre a la hora del almuerzo.
-Tengo hambre -interrumpió la gallina, deseosa ya de cortar la conversación-; y me voy para la casa a ver en qué piensa esa gente, pues han dejado pasar ya la hora del almuerzo.
Por ejemplo, cuando el secretario, el conde Veriaguine, me ha llevado en automóvil a Pau y hemos chocado contra unos árboles... Momentos antes, la condesa Veriaguine se había fijado, a la hora del almuerzo: la turquesa no tenía su color habitual.
Cuando hubo terminado, el silencio de todos afirmó la oportunidad de sus palabras. Después de cenar se fue cada cual a su alcoba, y al día siguiente no se reunieron hasta la hora del almuerzo.
Sin embargo, di a entender a dos o tres celadores del orden (que por cierto me contemplaron con sorpresa sin dar del todo crédito a mis palabras) que recompensaría generosamente su celo si encontraban la pista de los dos individuos cuyas señas personales procuré darles con la mayor exactitud posible. Después de corretear así hasta la hora del almuerzo, regresé a mi casa rendido de cansancio.
Don Simón Antonio, a quien exaspera la lenta marcha de su prisionero, lo hostiga a cada instante, haciendo chasquear el látigo y gritando con irritada voz: -¡Vamos, apúrate, grandísimo bribón! Es ya la hora del almuerzo y siente un apetito voraz.
Era la hora del almuerzo; la chinita Ugenia trajo la sopera y Cenobita sirvió a Bermúdez, que, en cuanto probó la primera cucharada rezongó de mal modo: -Esta sopa está fría.