hopalanda

hopalanda

s. f. Vestidura larga, grande y pomposa, en especial la que vestían los estudiantes. hopa, sopalanda
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

hopalanda

 
f. Túnica larga con mangas o sin ellas que se llevaba sobre el vestido.
Falda grande y pomposa, esp. la que vestían los estudiantes.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Por de pronto, cuando hubo que despojarle de la hopalanda del sabio, tirando por tramoya de una cuerda, le dejaron en mangas de camisa y con media barba.
Como el bribón era de los que sabían cuántas púas tiene un peine, pretendió acogerse al fuero eclesiástico; pero el poder civil dijo que nones y que, pues se le había apresado en traje de seglar, de hecho había renunciado al prestigio de la hopalanda.
A dos religiosos que en el púlpito se ocuparon de política, les mandó rapar la cabeza, y los puso a vergüenza pública vestidos con una hopalanda amarilla.
Y he aquí que el conde, en un viaje por llanuras acolchadas de nieve, mientras un cierzo áspero y polar desgarraba los escarchados arabescos del ramaje sin hojas: yendo, como un «mujik», en la plataforma del tren, enfundado en su hopalanda de pellejas de carnero mal curtidas, endurecidas por el hielo, sintió en su pecho, repentinamente, como una punzada.
FILOCLEÓN: ¿Yo? No, por Zeus; pero se me figura que a lo que más se parece es a la hopalanda de Moricos. BDELICLEÓN: Nada de eso; esto se teje en Ecbatana.
Al pie del estrado, el rey Carlos VI, con armadura y cubierto de una corta hopalanda azul cubierta de flores de lis en oro, está arrodillado sobre un cojín ante un reclinatorio, de perfil al espectador.
Pudo ser identificado gracias a las hojas de ortiga de oro que aparecen en las mangas de su hopalanda larga forrada de piel, ya que las hojas de ortiga, que en heráldica simbolizan el aguijón de la muerte, fueron un emblema que utilizó a partir de 1399 y además consta en sus inventarios que en 1403 poseía "LXV feuilles d'or en façon d'orties" (sesenta y cinco hojas de oro a modo de ortigas).
Para la aplicación de la pena capital en España, desde la Edad Media, al ajusticiado se le vestía con una hopalanda de color amarillo y un capirote y así ataviado se conducía al cadalso sobre una caballería.
Mientras que prendas como la hopalanda o el paletoque siguieron en uso durante siglos, en el XIX parece producirse un vértigo de los cambios: surgen los pantalones, las levitas de frac y los chaques reemplazan a las casacas, los chalecos reemplazan a las chupas...
Entre los múltiples ejemplos pueden mencionarse: americana, anorak, bléiser, bolero, cárdigan, carmañola, chaqueta de mujer, chaqué o chaquet, chaquetón, chupa, dalmática, dolmán, chaqueta de esmoquin, frac, guerrera, guayabera, hopalanda, jubón, levita, librea, chaqueta Norfolk, pelliza, rebeca, ropón, sahariana, spencer, zamarra, etcétera.