honrarse

honrarse

(on'raɾse)
verbo pronominal
jactarse una persona de ser o hacer algo Se honraba de haber ganado el torneo.
Ejemplos ?
Los hechos son honrosos y las distinciones honoríficas. No es castizo decir: Hónrome con ser discí­ pulo de Balmes, porque así propio nadie puede honrarse.
El año de 1842 vio salir a luz un nuevo reglamento de aduanas, obra de uno de los más inteligentes y celosos ministros de que ha podido honrarse nuestro país.
En vez de pasar su vida entre la obscuridad y el olvido, los Grandes de aquel siglo tenían la loable costumbre de amar y cultivar las letras, proteger á los hombres de mérito y de ingenio, y complacerse y honrarse con su amistad y su trato.
Mas en ésta disputa se resuelve el punto de la cuestión con este argumento: proponen los griegos: si han de adorarse los tales dioses, por la misma razón debe honrarse a los que ejecuten sus juegos; resumen los romanos: Ahora bien; de ningún modo” se debe dar honor a tales hombres.
Llega la obcecacion de los que el lexicógrafo llama jansenistas hasta el punto de honrarse con el título que les chanta: desde que un docto cardenal sentó como inconcuso que quien no moliniza janseniza.
Pero, ¿cuál sería el aplastamiento de su nariz cuando ella ls respondía sinceramente y sin hipocresías, por lo que no dudaron en calificarla de grosera, déspota, poco urbana y antisocial: “No me hacen falta elogios ni necesito alabanzas. Usted concrétese a trabajar, a cumplir y será el mejor medio para honrarse, no honrarme.
Diametralmente opuestas ambas empresas, en el fondo y en el fin, si los patriotas de septiembre quieren honrarse con el parentesco de los que yo guardo, piensen como ellos y como ellos obren, o, lo que es lo mismo, dejen las cosas como estaban muchos años ha, y no se metan en dibujos liberales que aquellos heroicos varones ni de oídas conocían.
En torno suyo avanza la flor de sus compañeras, la virgen Lavinia, Tula y Tarpeya, que blande una segur de bronce; ítalas todas y que la misma divina Camila eligió para honrarse con ellas, sus fieles auxiliares en paz y en guerra; semejantes a las amazonas tracias, que recorren las márgenes del Termodonte y guerrean con sus pintadas armas ya en derredor de Hipólito, ya cuando la belicosa Pentesilea vuela en su carro, y en pos de ella se embravecen con grandes alaridos sus mujeriles huestes, armadas de lunados broqueles.
En su discurso señalaba “..Por todas estas razones, por otras muchas que no caben en esta ofrenda y por la suprema razón del cariño que los químicos valencianos profesaron a su persona, el Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Ciancias Químicas y Físico-químicas ha querido honrarse honrando su memoria, dando su nombre a la medalla para premiar el mérito profesional de sus colegiados”.
Trató con desprecio los regalos y dio la siguiente respuesta: «Ni ese rey de los Persas los envía con esos presentes para honrarse de ser mi amigo y huésped, ni vosotros decís la verdad pues, lo entiendo claramente, venís como espías.
Solían irritarse contra el caballero que nada aceptaba de ellos, ni siquiera el honrarse sentándose una vez al año a su mesa el día del Santo Patrón; pero al fin concluían por reconciliarse con aquel miserable tan poco pegajoso, cuya presencia nunca les amenazaba con obligarles a ofrecerle una jícara de chocolate o hacerse servir un vaso de agua con azucarillo, costumbre un tanto dispendiosa, que, según ellos, hace mucho tiempo debía haberse quitado de la sociedad, a juzgar por lo adelantada que se encuentra en otras materias, quizá mucho menos importantes que éstas que toca todos los días un pobre padre de familia, que encuentra razonable el trato de gentes, y a cuyo placer se entrega muchas veces con pesar por lo del chocolate y otros apéndices.
Según López de Gómara algunos indígenas de Nicaragua preferían dar sus novias «a los caciques a que las rompiesen, por honrarse más o por quitarse de sospechas y ansiedad».