homicidio


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homicidio

(Del lat. homicidium.)
s. m. DERECHO Acto y crimen del que mata voluntariamente a otra persona está acusado de homicidio en primer grado. asesinato, atentado, crimen, muerte

homicidio

 
m. Muerte causada a una persona por otra.
der. Delito que consiste en la muerte causada por una persona a otra ilegítimamente y con violencia. Si esta muerte viene cualificada por otras circunstancias, da lugar a delitos distintos de homicidio (parricidio, asesinato, etc.).

homicidio

(omi'θiðjo)
sustantivo masculino
derecho delito que consiste en matar a una persona Lo acusaron del homicidio de su esposa.
Sinónimos

homicidio

sustantivo masculino
Traducciones

homicidio

murder, homicide

homicidio

Mord

homicidio

homicide

homicidio

homicídio

homicidio

القتل

homicidio

凶杀案

homicidio

兇殺案

homicidio

drab

homicidio

殺人

homicidio

SM (= intencionado) → murder, homicide (frm); (= involuntario) → manslaughter
homicidio frustradoattempted murder

homicidio

m. homicide;
___ sin premeditaciónmanslaughter.
Ejemplos ?
Al contrario, Marco Bruto, reverenciando por religiosa y decente la opinión de Antonio, porque no tuviese su homicidio malos y crueles resabios, la aprobó.
¿Qué necedad más ciega que fiar la defensa del homicidio en los cómplices en él, y su fortuna en la facilidad ligera y desenfrenada de la multitud?
Otras medidas, como la de restringir el acceso a los medios para matar o quitarse la vida, también han demostrado ser eficaces para reducir las tasas de homicidio y suicidio en determinados entornos.
Sócrates: ¡Ah! ¿De qué le acusas? Eutifrón: De homicidio, Sócrates. Sócrates: De homicidio, ¡por Hércules! He aquí una acusación que está fuera del alcance del pueblo, que no comprenderá jamás que pueda ser justa, en términos que un hombre ordinario tendría mucha dificultad en sostenerla.
25.- Son excusables el homicidio, las heridas y los golpes, cuando son provocados por golpes, heridas u otros maltratamientos graves de obra, o fuertes ataques a la honra o dignidad, inferidos en el mismo acto al autor del hecho, o a su cónyuge, ascendientes, descendientes, hermanos, o afines dentro del segundo grado.
ARTÍCULO 87 No podrá imponerse pena de muerte, sino en los delitos que atenten directamente y con fuerza armada contra el orden público, y en el de asesinato y homicidio premeditado o seguro.
A este respecto, se prohíben, en cualquier tiempo y lugar, por lo que atañe a las personas arriba mencionadas: a) los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios; b) la toma de rehenes; c) los atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes; d) las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal legítimamente constituido, con garantías judiciales reconocidas como indispensables por los pueblos civilizados.
Concedamos que todo esto sucedió como lo escriben, persuadidos eran diligencias de la inmensa piedad de Dios para evitar en los conjurados el delito del homicidio, y en César para prevenirle la muerte.
Con este motivo, y vista mi actitud, toda la familia se subleva contra mí, porque mediando un asesino acuso a mi padre de un homicidio, que ellos pretenden que no ha cometido, y aun dado caso de que le hubiera cometido, sostienen que yo no debería perseguirle, puesto que el muerto era un malvado y un asesino, y que por otra parte es una acción impía que un hijo persiga a su padre criminalmente.
“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se prolonguen sobre la tierra que Jehovah tu Dios te da. “No cometerás homicidio.
Que para conseguir esto, y evitar los inconvenientes referidos, el lugar solamente a propósito era el Senado, y las personas solamente convenientes los senadores; porque el lugar autorizaba el suceso, y las personas, como padres de la patria, le calificaban; y que saldría el homicidio, en el razonamiento, más venerable que lastimoso, y su atención desembarazada de piedades desordenadas y de conmiseraciones plebeyas, y que reverenciarían por misterio la crueldad.
Ahora, en nombre de los dioses, dime lo que hace poco me asegurabas saber tan bien: qué es lo santo y lo impío; sobre el homicidio, por ejemplo, y sobre todos los demás objetos que pueden presentarse.