homicida

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homicida

(Del lat. homicida.)
adj./ s. m. y f. DERECHO Que causa la muerte de una persona han encontrado el arma homicida en un descampado; el homicida fue detenido por la policía. asesino, criminal

homicida

 
adj.-com. Que ocasiona la muerte de una persona.

homicida

(omi'θiða)
abreviación
1. persona que mata a una persona sin premeditación un esposo homicida
2. característica que es propia de estas personas una conducta homicida

homicida


sustantivo
persona que mata a otra sin premeditación El homicida fue condenado a prisión.
Sinónimos

homicida

adjetivo y cosustantivo masculino
Traducciones

homicida

φονιάς

homicida

убийца

homicida

homicide

homicida

القتل

homicida

殺人

homicida

A. ADJhomicidal
el arma homicidathe murder weapon
B. SMFmurderer/murderess
Ejemplos ?
Y siendo vuelto a llamar del destierro, no sólo no vino, sino antes se apartó más lejos, diciendo: «Vean esas cosas aquellos a quien en Roma tiene presos la felicidad: vean en la plaza y en el lago Servilio gran cantidad de sangre (que éste era el lugar donde en la confiscación de Sila despojaban): vean las cabezas de los senadores y la muchedumbre de homicidas que a cada paso se encuentran vagantes por la ciudad, y vean muchos millares de ciudadanos romanos despedazados en un mismo lugar, después de dada la fe, o por decir mejor, engañados con la misma fe.
¡Qué cosa no hace confederación con la desdicha del ambicioso! Su propia vitoria le arrimó a César los homicidas. Supo César perdonar, y no supo perdonarse.
Por eso se ha de mirar a quién se hace bien; porque haber quien con el bien se hace malo, siempre se ha visto, y quien con el mal se hace bueno, muchas veces se ve. Si Julio César mirara a quién hacía bien en Bruto y en Casio, no les diera ocasión de ser homicidas de quien los hizo el bien.
Porcia, mujer de Marco Bruto, fue tan esclarecida, que en sus acciones más pareció Catón que hija de Catón; antes Marco Bruto que su mujer; pues, siendo el natural de todas las que lo son derribado a las niñerías del agasajo, y sólo atento al logro de su hermosura, y a la hartura de su deleite, y a la servidumbre de su regalo, ésta, cudiciosa de penas y ansiosa de cuidados, tuvo celos valientes, no de que la tuviese menos amor, sino de que la tuviese menos afligida con la propia causa que su marido lo estaba. Tuvo por afrenta que no la juzgase Bruto digna de padecer con él, y capaz de cuidados homicidas.
Matan los médicos y viven de matar, y la queja cae sobre la dolencia. Arruinan a un monarca los consejeros malos, y culpan a la fortuna; y los unos y los otros son homicidas pagados.
Y como ya fuesen muchos los que le acometían a César, y mirando a todas partes para defenderse, viendo que Bruto desnudaba la espada contra él, soltó la mano y el puñal de Casca, que tenía asida; y cubriéndose la cabeza con la toga, dejó su cuerpo libre a los homicidas que, turbados, arrojándose unos sobre otros a herir a César y acabarle, a sí propios se herían.
Discurso Los que para hacerle aborrecible le añadieron corona, dignidad y poder, para matarle le prendieron con la adoración, le cercaron con las reverencias, y le cegaron con los besos. Más homicidas fueron aquí los abrazos que los estoques.
No necesita el brazo de Dios de nuestros puñales para sus castigos, ni de nuestras manos para sus venganzas. Huyeron estos homicidas al Capitolio por asegurarse, y entran en el Capitolio consigo en su delito su persecución.
Texto Pero convocado el Senado otro día después en el templo de la Tierra, como Antonio y Planco y Cicerón tratasen del olvido y concordia de todo lo que había pasado, no sólo decretaron que fuesen los homicidas absueltos, sino que los cónsules tratasen de honrarlos.
¿Cómo podía querer usurparos lo que tenéis quien, como habéis oído en su testamento, os dejaba a todos lo que tenía, y que si pudiera hablar, por el amor que os tuvo, agradeciera a los traidores su muerte, por haber acelerado con ella, en el cumplimiento del testamento suyo, vuestro socorro? Herederos de César sois: ahí tenéis su hacienda, presente tenéis su cuerpo y sus homicidas.
Cayó la esposa del médico en la infernal celada y para no enemistarse con tan opulenta señora, trajo en seguida de su casa el veneno que le pedía. La malvada, multiplicando sus crímenes, lleva sus homicidas manos a todo lo que la rodea.
uarta parte de Las 120 jornadas de Sodoma, novela del (1740-1814) Cuarta parte Las 150 pasiones homicidas o de cuarta clase que comprenden veintiocho jornadas de febrero empleadas en las narraciones de la Desgrangés a las que se ha añadido el diario exacto de los acontecimientos escandalosos del Castillo durante ese mes.