Ejemplos ?
hace sólo unas pocas semanas, nos compartió la gloria de la primera vista de hombre de mundo como Dios lo ve, como un único ámbito que refleja la luz en el obscuridad.
-se dijo, revolviendo las cuartillas desordenadas de la novela, que esperaba en los primeros capítulos al distraído autor de sus páginas-. ¡Ea!, esto se ha concluido; yo no soy un Don Juan, ni un sietemesino, ni un hombre de mundo siquiera; yo soy un artista.
Para los mayores es un armisticio concertado con las potencias maléficas de la vida, un alto en la contienda y la lucha universal. Hasta el hombre de mundo y el hombre dado a trabajos espirituales escapan difícilmente a la influencia del júbilo popular.
El hermano de Santa Teresa, al fin hombre de mundo, se encogió de hombros y asistió a la boda acompañado de Contreras, el otro pretendiente desairado.
Con meliflua y perrera expresión de hombre de mundo, que sabe lo que es carpetear el destino desde una mesa de café mientras el mozo ladra una letanía broncosa y un "de profundis" asesino por el débito de un capuchino atorrante y dos cafés achicoriosos.
A la noche siguiente a este viaje soñé que aquel amigo mío para el cual había solicitado ayuda se hallaba en un elegante salón y pronunciaba con toda la serena corrección de un acabado hombre de mundo y ante una selecta concurrencia, en la que situé a todas las personas distinguidas y ricas que me eran conocidas, un discurso necrológico en memoria de la anciana tía de mi compañero de viaje, a la que mi sueño daba ya por muerta.
Mientras un hombre de mundo no se hubiese dejado garrafiñar dos veces, el abate Birotteau necesitaba que le diesen varias patadas en el rostro para creer en una intención maligna.
Le tendió su mano con una desenvoltura de hombre de mundo: y Madame Bovary adelantó maquinalmente la suya, sin duda obedeciendo a la atracción de una voluntad más fuerte.
Bryant era guapo, robusto, riquísimo, instruido, elegante, gran viajero, hombre de mundo y de sport, tenía sprit, en fin, todos los dones del catecismo de los barbarismos de la distinción y de la crema.
Y una vez instalado, se mostró muy hombre de mundo con la señora y las hijas de don Pedro Linares, conversador interesante y discreto, conocedor de todos los palenques, a veinte leguas y más al rededor, pudiendo dar entradas y salidas seguras sobre las obras y milagros de cualquiera de las familias vecinas, en el mismo radio, por lo menos; servicial y dispuesto a ayudar en cualquier trabajito casero, amable, risueño, decidor; ¡lo más simpático!
Tu Hombre de mundo se pondrá en escena; y cuando el triunfo para tí recoja, porque la gente de entusiasmo llena Con clamores de júbilo le acoja, á merecer aspiraré contigo del ganado laurel la postrer hoja.
Era un vicio con apariencias de joven, y había recibido la espantosa educación de ese mundo en que en una noche se cometen de pensamiento y de palabra más crímenes que los que castiga en un año la audiencia, en donde las buenas palabras asesinan las más grandes ideas, y en donde se pasa por hombre de mundo cuando se ve claro, entendiéndose allí que ver claro, es no creer en nada, ni en los sentimientos, ni en los hombres, ni hasta en los acontecimientos.