homérico

(redireccionado de homéricos)

homérico, a

(De Homero, poeta griego.)
1. adj. LITERATURA De este poeta o de su obra.
2. literario Que es extraordinario por lo espectacular, ruidoso o aparatoso soltó una sonora carcajada homérica.

homérico, -ca

 
adj. Relativo a Homero.
Parecido a las dotes o cualidades de este poeta.

homérico, -ca

(o'meɾiko, -ka)
abreviación
que está relacionado con el poeta griego Homero las epopeyas homéricas
Traducciones

homérico

omerico

homérico

ADJHomeric
Ejemplos ?
Ciencia divina, superficial, epicúrea, ciencia de un adolescente griego, explicando a su manera infantil los mitos homéricos, ciencia deliciosa que flota como un sueño en la región de la teoría borrándose al mes siguiente, porque no tiene la mordiente áspera de la experiencia propia.
Cantemos el oro, porque su voz es música encantada; porque es heroico y luce en las corazas de los héroes homéricos, y en las sandalias de las diosas y en los coturnos trágicos y en las manzanas del jardín de las Hespérides.
Nuestro pensamiento puede imaginar los demiurgos, y la facilidad de las culturas humanas para inventar religiones es una muestra cierta de ello; nuestra capacidad para la fábula puede proporcionar la base literaria útil para ilustrarlas, cosa que desde los poemas homéricos no hemos dejado de hacer.
Los combates homéricos del mercado no nos eran desconocidos, ni las pindáricas escenas de la clase de griego, de Larsen, donde este y su único discípulo, el pobre correntino Fernández, muerto en plena juventud, se disputaban la fama de los juegos pythios, recitando con sin igual entusiasmo los versos de la Ilíada .
Era lindo verlo trabajar: bravo como él solo, sin vacilar, buscaba camorra a los padrillos más antiguos de la estancia, metiendo por todo el campo un continuo retumbar de correrías locas, con relinchos y ruidos de combates homéricos, todo por apoderarse, muchas veces, de alguna yegua medio deshecha, con la cual, desde lejos y quién sabe cómo, se había relinchado, sin ver que los caballerescos ademanes del contrario, prodigados como para detenerla, eran de pura forma y para disimular su perfecta conformidad con que ella se fuera.
En los tiempos homéricos tenían las personas y las cosas dos nombres, el que les daban los hombres y el que les daban los dioses.
Mal que mal, lo había cocinado, haciéndose pucheros homéricos, hartándose, solita su alma en el rancho, de exuberantes asados, lamiéndose los labios y relamiéndose los dedos empapados en grasa.
-Y luego, la Helena que nos ha legado, belleza de todos los tiempos, tipo que, si ocasionó discordias radicales, inspiró cantos homéricos, dio vida a los artistas, creó lo inimitable y morando como perfume celestial en el alma de los griegos y viviendo en ellos como la fórmula de un casto paraíso, hase alzado por último altares en la inteligencia y el sentimiento de todas las generaciones, del mundo entero.
Todavía podemos apreciar los poemas homéricos y los cantares épicos medievales, mientras que ya hemos olvidado, al menos en forma de conexión automática, el sentido ético que tuvieron en las ciudades helénicas y los feudos europeos.
Frente a ellos se halla un punto de vista unitario que sostiene que cada uno de los poemas homéricos tiene una concepción global y una inspiración creativa que impide que puedan ser resultado de una compilación de poemas menores.
Posteriormente, una escuela denominada neoanalítica ha interpretado los poemas homéricos como resultado de la obra de un poeta a la vez recopilador y creador.
En época moderna, la filología homérica ha mantenido diferentes puntos de vista que se han agrupado en distintas tendencias o escuelas: la escuela analítica ha tratado de demostrar la falta de unidad existente en los poemas homéricos.