holgazán

(redireccionado de holgazanes)
También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con holgazanes: cierzo, fabula, provisiones

holgazán, a

(Del ant. holgazar, pasarlo bien.)
adj./ s. Que no quiere trabajar o trabaja muy poco no seas holgazán y ayúdame a recoger. gandul, haragán, perezoso, ocioso, vago activo, diligente, trabajador

holgazán, -zana

 
adj.-s. Díc. de la persona vagabunda y ociosa.

holgazán, -zana

(olγa'θan, -'θana)
sustantivo masculino-femenino
persona ociosa y poco dispuesta para tareas que exigen responsabilidad y esfuerzo No le gusta trabajar, es un holgazán.
Sinónimos

holgazán

, holgana
adjetivo y sustantivo
perezoso, poltrón, gandul, maltrabaja (col.), remolón, galbanero (col.), haragán, vago*, tumbón, indolente, negligente, remiso, desaplicado*, cimarrón (Chile). trabajador.
Negligente, remiso, desaplicado y cimarrón son expresiones atenuadas.
Ejemplos ?
- Creo que debemos ir a la fábrica de ropa para ayudar a nuestros conciudadanos. No es justo que mientras ellos laboran intensamente, nosotros estemos de holgazanes y comamos igual que ellos, sin merecerlo.
De lo que huyo, repito, como de la peste, es de que me clasifiquen, y quiero morirme oyendo preguntar de mí a los holgazanes de espíritu que se paren alguna vez a oírme: «Y este señor, ¿qué es?» Los liberales o progresistas tontos me tendrán por reaccionario y acaso por místico, sin saber, por supuesto, lo que esto quiere decir, y los conservadores y reaccionarios tontos me tendrán por una especie de anarquista espiritual, y unos y otros, por un pobre señor afanoso de singularizarse y de pasar por original y cuya cabeza es una olla de grillos.
SUUM CUIQUE, Silvestre, como decía nuestro dómine cuando daba un vale a algún discípulo aplicado, mientras desencuadernaba las costillas a zurriagazos a otros veinte holgazanes.
El alcalde no toleraba holgazanes, y obligaba a todo títere a ganarse el pan con el sudor de su frente, que como reza el refrán: «en esta tierra caduca, el que no trabaja no manduca».
Hasta hace cien años, los hombres vivían como esclavos de los reyes, que no los dejaban pensar, y les quitaban mucho de lo que ganaban en sus oficios, para pagar tropas con que pelear con otros reyes, y vivir en palacios de mármol y de oro, con criados vestidos de seda, y señoras y caballeros de pluma blanca, mientras los caballeros de veras, los que trabajaban en el campo y en la ciudad, no podían vestirse más que de pana, ni ponerle pluma al sombrero: y si decían que no era justo que los holgazanes viviesen de lo que ganaban los trabajadores...
Desde que la humanidad había sido exterminada por el ungüento de biznaga mezclado con higuera de lagos volcánicos, que habían promovido los visionarios de la Galaxia Perruna, los sinvergüenzas gatos se pusieron a incrementar su aguda inteligencia, que desde siempre habían demostrado, pero que no daban a conocer con el fin de no perder ni su comodidad ni su libertad. Holgazanes, siempre se echaban en tibios lugares para dormir la siesta y por las noches salían a reproducirse entre escándalos diabólicos, pues la gente que creía en agüeros, así lo pregonaba, y en los más secretos escondrijos, las crías cada vez con mayor cociente intelectual, adelantándose a los perros, crecían.
Hay un mundo, con sus casas de cantería y libertad señorial, del Norte de Schenectady a la estación zancuda y lúgubre del Sur de Petersburg, del pueblo limpio e interesado del Norte, a la tienda de holgazanes, sentados en el coro de barriles, de los pueblos coléricos, paupérrimos, descascarados, agrios, grises, del Sur.
Pero esto ha de hacerse de manera que no se trueque el alivio de los pobres en fomento de los holgazanes; y a esto sí hay que encaminar las leyes que tratan del alivio, y no a dejar a la gente humilde con todas sus razones de revuelta.
Un libro en folio mayor no bastaría para copiar todas las lindezas que hay escritas en los muros y asientos del palacio de la Exposición. Recomiendo la empresa a los holgazanes.
Y dicen que mandó tan bien que sus vasallos nunca quisieron más rey que Meñique, que no tenía gusto sino cuando veía a su pueblo contento, y no les quitaba a los pobres el dinero de su trabajo para dárselo, como otros reyes, a sus amigos holgazanes, o a los matachines que lo defienden de los reyes vecinos.
Pero aquella tertulia de la carretera formábanla holgazanes forzosos: ya cincuentones que regresaran del largo viaje a América enriquecidos para un mediano pasar, ya estudiantes en vacaciones; ora obreros sin trabajo, ora señoritingos sin voluntad de trabajar.
En eso pasaban la vida los amigos del rey: en jugar y en pelearse por celos con los bufones de palacio, que les tenían odio por holgazanes, y se lo decían cara a cara.