hoguera

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hoguera

1. s. f. Fuego que se hace en el suelo y al aire libre se sentaron alrededor de la hoguera para entrar en calor. fogata, fuego, hogar, llama, pira
2. Intensidad de un sentimiento apasionado o violento una hoguera de rabia le encendió el ánimo.
3. HISTORIA Pena que el tribunal de la santa Inquisición aplicaba a los herejes.

hoguera

 
f. Porción de materias combustibles que arden.

hoguera

(o'γeɾa)
sustantivo femenino
fuego de gran tamaño hecho al aire libre encender una hoguera
Sinónimos

hoguera

sustantivo femenino
Traducciones

hoguera

falò, rogo

hoguera

oheň

hoguera

bål

hoguera

φωτιά

hoguera

kokko

hoguera

lomača

hoguera

大かがり火

hoguera

모닥불

hoguera

bål

hoguera

ognisko

hoguera

fogueira

hoguera

brasa

hoguera

กองไฟจุดกลางแจ้ง

hoguera

lửa đốt rác

hoguera

篝火

hoguera

篝火

hoguera

מדורה

hoguera

SF
1. (= fogata) → bonfire
la casa estaba hecha una hoguerathe house was ablaze, the house was an inferno SAN JUAN
2. (Hist) → stake
murió en la hoguerahe was burned at the stake
Ejemplos ?
Había tanta claridad que me entristecí y salí con el corazón algo ensombrecido por aquel choque brutal de luz en el oro de los balcones, por el destello ficticio de la enorme araña de cristal, por la barrera de fuego de las candilejas, por la melancolía de esta claridad falsa y crusa. Me dirigí hacia los Campos Elíseos, donde los cafés concierto párecían hogueras entre el follaje.
Aquí está el alemán John Most, voceador insistente y poco amable, y encendedor de hogueras, que no lleva en la mano diestra el bálsamo con que ha de curar las heridas que abra su mano siniestra.
En los anchurosos patios, alrededor de inmensas hogueras y diseminados sin orden ni concierto...
Las escuelas racionalistas fundadas por él cerraron sus cátedras obedeciendo la imposición brutal del Gobierno español, y sus libros, fuentes de ideas y conocimientos sanos, ardieron en las hogueras encendidas por los seides fanáticos del error.
Y a lo lejos se alcanzaban los reflejos que radiaban las hogueras, que en las anchas rastrojeras y en las lanchas y riberas alimentan sin cesar los cansados labradores, los mojados pescadores que, olvidados sus pesares y sudores, sus azares arrostrados, sus amores desdichados, se reúnen a contar; mientra en olla nada escasa hierve su cena a la brasa del improvisado hogar.
Pronto, sin embargo, como no podía ocurrir de otro modo, la campaña se percata del fraude de que es objeto, de que el vencido le sustrae las ganancias correspondientes al triunfo que ha sido suyo y otra vez y otra y otra más se encienden las hogueras de la guerra civil.
En fin, este astro, en su luminosa carrera, aun ha encendido los pechos de los apáticos españoles, que también se han lanzado en el torbellino político; han hecho sus efímeras pruebas de libertad, han reconocido su incapacidad para vivir bajo el dulce dominio de las leyes y han vuelto a sepultarse en sus prisiones y hogueras inmemoriales.
Y en el silencio sombrío del aire y de las esferas aquella lumbre de hogueras demostraba sin rumor la impotencia del amor, ¡en una raza de fieras!
Hecho esto, los rociaron bien con un líquido que llevaban en pequeños cántaros y a un tiempo les prendieron fuego. Las hogueras ardían y los niños y las niñas bailaban en derredor de ellas o saltaban por en cima.
Y ciñe la erguida frente, al llegar la noche opaca, de una corona de hogueras, que viento y lluvias no apagan: bandera del fuego santo que se ha encendido a sus plantas, cráter del volcán tremendo, que en la gran Sevilla estalla.
En vez de hablar de las madres, niños y ancianos víctimas del fuego, en vez de mencionar gravemente los capitales perdidos y las obras de arte destruidas, no veía sino las llamas colosales jugueteando en la atmósfera, el humo denso y abrillantado por el resplandor, el rugido de las hogueras, la muchedumbre humana en convulsión.
En un principio, los novios no se mostraron muy entusiasmados, porque ni en la escuela, ni en las hogueras y juegos de la plaza, ni en las cabalgatas en palo de escoba allende El Sapero ni en el mataculín, ni en el columpio se buscaban demasiado, y acaso el noviazgo se hubiera vuelto tablas, si el Maestro, primero, y luego los discípulos no hubieran contribuido a anudar estos dos corazones.