hogareño

(redireccionado de hogareña)

hogareño, a

1. adj. Del hogar su filmografía estaba plagada de escenas hogareñas; envidiaba la paz y el sosiego de la vida hogareña. doméstico
2. familiar Que gusta del hogar y de la vida en familia no suele asistir a las fiestas porque es muy hogareño. casero,

hogareño -ña

 
adj. Amante del hogar y de la vida de familia.

hogareño, -ña

(oγa'ɾeɲo, -ɲa)
abreviación
1. relativo al hogar vivencias hogareñas
2. persona que disfruta pasar tiempo en su hogar con su familia El chico es muy hogareño, casi nunca sale.
Traducciones

hogareño

family, home

hogareño

ADJ [cocina] → home antes de s; [ambiente] → homely; [persona] → home-loving
Ejemplos ?
Su padre le había conseguido un buen empleo de aprendiz en un taller mecánico. No le pagarían gran cosa, pero lo poco que le dieran, serviría de aliciente a la economía hogareña.
EDUCACION Y POESIA, han sido las dos gemelas de su vida intelectualizada, que ya han llegado a la cima de la gloria, acopladas y unidas las dos, en un dístico de latido rítmico fructuoso, derramándose en los estadios mentales, como cascadas de altura, para que germine la fecundidad espiritual en todas las riberas de su cuna hogareña.
Ha hecho de esta labor una información fiel, una siembra generosa de cultura, siempre afanosa de acrecentar y dar prestigio a su tierra hogareña, a su Clase, distinguiéndose por la mesura y variedad de sus crónicas.
La ciudad castellana abre sus calles a desnivel y zigzagueantes, que serpentean por laderas y declives suaves como mil culebras inofensivas, inundando barriadas soleadas y su parque central constelado de ornamentales y palmeras, que dan paréntesis de sosiego humano, de belleza y contemplación hogareña Es la tierra escondida en una estribación andina, que permanece ansiosa de una paleta que entregue toda la plenitud de la milagrosa belleza paisajista que tiene su ánfora de breñas.
Y él, para nada se atrevía a comunicárselo porque sabía que ocurriría una estruendosa escena intrascendente, la común tragedia griega hogareña, sin otros resultados que una afonía temporal y las malditas amígdalas… Además de unas cuantas lágrimas de su telenovelera mujer.
Ante el ejemplo de ambos, yo pienso, si entro al bachillerato, buscar un trabajo, por mientras, que me permita ayudar a la economía hogareña y a la vez me facilite fondos para estudiar.
Este cúmulo de circunstancias adversas y contingencias climatéricas desfavorables, determinaron el nuevo traslado de la población de PASAJE, desde el Sitio de UZHAPLAYA, al actual lugar, en donde ahora, la progresista y laboriosa CIUDAD, se yergue como la SOBERANA DEL PAISAJE ORENSE, con el cetro de su abundante y variada (fructificación tropical y el epitalamio de generosas cosechas que colma la despensa hogareña, sobre un extenso regazo de territorio plano, de verde amazonia y fructificación humana; haciendo gala de vanidosos atuendos que visten a la Ciudad Orense más paisajista del Austro Ecuatoriano, con sus frondosos plantíos de bananales, cacaotales, árboles frutales y jardines multicolores.
Se yergue como la SOBERANA DEL PAISAJE ORENSE, con el cetro de su abundante y variada fructificación tropical y el epitalamio de generosas cosechas que colma la despensa hogareña, sobre un extenso regazo de territorio plano, de verde amazonia y armonía humana altamente digna; haciendo gala de vanidosos atuendos que visten a la Ciudad Orense más paisajista del Austro Ecuatoriano Avenida RIO JUBONES, siguiendo, por su margen derecha, el curso del Canal Matriz, proveniente del Río Jubones, hacia el S.
Y allí en este Sitio risueño y polícromo, que les pareció más tranquilo y un tanto seguro para la supervivencia de la comunidad, plantaron sus viviendas y conformaron una población durante el año de 1780, pero sin perder de vista al río veleidoso y traicionero, que amanecía, unas veces, quieto, con solemnes sosiegos lústrales, insinuándose con parajes hospitalarios y fructificaciones de amazonia; y, otras, intempestivamente, con faz huraña y turbulenta, tratando irrupcionar con los potros desbocados de sus aguas anarquizantes las heredades marginales, para obstruirlas y borrar sus expresiones de economía agraria y hogareña de aquellas franjas litorales de lo que más tarde fue la Provincia de El Oro.
Plantaron viviendas y conformaron una población vistosa, alegre y dinámica, pero sin perder de vista al río veleidoso y traicionero, que amanecía, unas veces, quieto, con solemnes sosiegos lústrales, insinuándose con parajes hospitalarios y fructificaciones abundantes, y, otras, intempestivamente, con faz huraña y turbulenta, tratando irrupcionar con los potros desbocados de sus aguas anarquizantes, las heredades marginales, para destruirlas y borrar sus expresiones de economía agraria y hogareña de aquellas granjas litorales de lo que ahora es la floreciente Provincia de El Oro.
Después de haber dejado su espíritu inquieto, ágil, renovador y profundamente humanitario en el alma de la niñez machaleña, con el acento de una Pedagogía tierna y hogareña, ascendió a otros niveles de la educación provincial.
Con esta educación hogareña, caldeada de cariño, atenciones y nutrida de ejemplos edificantes, en medio de un hogar respetable y dignificado por las leyes cristianas, su vida se hizo plegaria frente a los altares y aulas de la educación; sus ojos se entornaron solamente hacia Dios, con el ritmo sacro de lágrimas matinales y vesperales, petitorios de bienes para sus semejantes, que muchas veces humedecieron la penumbra de las naves conventuales, con una radiosa postura arrodillada, en dulce éxtasis, para dialogar con el cielo y escuchar las partituras, que, únicamente Ella, la Religiosa Sor Teresa Gallardo Loayza, podía escuchar plenamente.