hirviendo

Traducciones

hirviendo

boiling

hirviendo

vroucí

hirviendo

kogende

hirviendo

kochend

hirviendo

kiehuva

hirviendo

bouillant

hirviendo

uzavreo

hirviendo

bollente

hirviendo

沸き立つ

hirviendo

끓는

hirviendo

kokend

hirviendo

kokende

hirviendo

wrzący

hirviendo

fervente

hirviendo

kokhet

hirviendo

กำลังเดือด

hirviendo

kaynar

hirviendo

đang sôi

hirviendo

沸腾的

hirviendo


V hervir

hirviendo -da

adj boiling; agua — boiling water
Ejemplos ?
No se sabe qué es; pero uno ve con respeto, y como con cariño, a aquellos hombres de delantal y cachucha que sacan con la pala larga de un horno a otro el metal hirviente; tienen cara de gente buena, aquellos hombres de cachucha: ya no es piedra el metal, como era cuando lo trajo el carretón, sino que lo que era piedra se ha hecho barro y ceniza con el calor del horno, y el metal está en la caldera, hirviendo con un ruido que parece susurro, como cuando se tiende la espuma por la playa, o sopla un aire de mañana en las hojas del bosque.
Y en la choza paterna, edificada en campo fiscal, hirviendo, bajo su techo de paja, de la prole de sus viejos, anual y patriarcalmente aumentada, había aprendido Sebastián, desde chico, a vivir de lo ajeno, en campo ajeno.
La novedad de aquellas operaciones culinarias, su excelencia, la actividad que exigían, la necesidad de levantarse a cada momento para mirar lo que estaba en el fuego y volverse a sentar para devorarlo a medida que salía de la parrilla, caliente a hirviendo; nuestros rostros animados por el ardor interior y el del fuego, todo aquello nos divertía tanto, que en medio de nuestras risas locas y de nuestros éxtasis gastronómicos, pronto no quedó del cordero más que los huesos; mi apetito había reaparecido de una manera maravillosa.
En el mismo instante en que, inmóviles de espanto contemplaban este presagio divino, llegó corriendo a la bodega un criado, anunciando que todo el vino de la misma estaba hirviendo a grandes borbotones en las cubas, como si tuviesen fuego debajo.
Todo convida a meditar: la noche El mundo envuelve en tenebroso velo; Y aumentando el pavor, quiebran las nubes De la luna los pálidos reflejos: El informe peñasco, el mar profundo Hirviendo en torno con medroso estruendo, el viento que bramando sordamente Turba apenas el lúgubre silencio, Todo inspira terror, y todo adula Mi triste afán y mi dolor acerbo.
A pesar de mi repugnancia para obtener de él por sorpresa las confidencias que no parecía muy dispuesto a hacernos, quería aprovechar la ocasión para hacerlo hablar, pero no había medio. Estaba demasiado ocupado echando la corteza del limón en el agua hirviendo.
Algunas veces arroja ceniza en tanta abundancia, que anubla con ella completamente el sol; otras, arena en tal cantidad, que cae luego como una espesa lluvia por todos los contornos, y también ha lanzado a grande altura copiosos ríos de agua hirviendo.
-Hágase como deseas -consintió el Hijo del Hombre. Miguel, intrépido, hirviendo en entusiasmo generoso, voló a revestirse lo mejor de su arsenal y a convocar sus huestes.
Amarra a la prostituta sobre una mesa, boca abajo, y come una tortilla servida hirviendo sobre sus nalgas, donde pincha fuertemente los trozos con un tenedor muy agudo.
Es el cañón. Mi pecho hirviendo El cántico de guerra entonará, Y al eco ronco del cañón venciendo, La lira del poeta sonará. El pueblo ved que la orgullosa frente Levanta ya del polvo en que yacía, Arrogante en valor, omnipotente, Terror de la insolente tiranía.
-«¡Fortún! -exclamó el de Castro- »Velos allí: vamos ya, »Que mi sangre hirviendo está; »Vamos sin perder el rastro. »No hay duda, es Estefanía: »Yo distinguí su pellote: »Mi puñal será su azote; »Mueran a mi furia impía.» Dice y como tigre hambriento Con ayuno de dos días, Que de las matas bravías Cuando salta, hiende el viento, Que a sus presas ataraza, Bebe sangre en sus enojos Y hechos brasas ambos ojos Hiere, rasga, despedaza: Se arroja al punto Fernán Con el puñal matador Que refleja su furor Sobre el nocturno galán.
Por las noches, cuando la luz de la callada luna y del limón el delicioso aroma llevado en alas de la tibia brisa a voluptuosa calma convidaban, mil pensamientos de furor y sana entre mi pecho hirviendo, me nublaban el congojado espíritu, y el sueño en mi abrasada frente no tendía sus alas vaporosas.