hipocrás

hipocrás

(Del gr. hypocras < Hippocras, Hipócrates.)
s. m. Bebida alcohólica hecha con vino, azúcar, canela y otros ingredientes.

hipocrás

 
m. Bebida hecha con vino, azúcar, canela y otros ingredientes.
Ejemplos ?
con una lámpara de hierro forjado de la época bizantina, donde caballeros, burgueses y campesinos estarían invitados desde ese momento a beber la absenta habitual de Víctor Hugo y la preferida de Garibaldi, así como el hipocrás, en copas de oro.» En realidad, el primer cabaret Le Chat Noir, abierto en noviembre de 1881, empezó sirviendo vino peleón en un local básico, pero en la puerta los huéspedes ya eran recibidos por un suizo espléndidamente ataviado, cubierto de oro de los pies a la cabeza, encargado de hacer entrar a pintores y poetas, mientras dejaba fuera a los «infames curas y militares».
El «banco hipocrático», un aparato que utiliza la tensión para ayudar a corregir la posición de los huesos y el vendaje en forma de capucha hipocrático son dos diseños llamados en honor de Hipócrates. Se cree que Hipócrates también inventó la bebida hipocrás.
El hipocrás o vino hipocrás era una bebida popular en la Edad Media en toda Europa hasta bien llegado el siglo XVIII. Tenía como principales ingredientes el vino y la miel (empleado como un edulcorante de la bebida, ya que el azúcar era considerado en la cocina medieval como un lujo reservado a muy pocos) y se le añadía algunas especias como nuez moscada, canela, clavo, jengibre, pimienta negra, etc.
El propio diccionario de la Real Academia define de un modo parecido el hipocrás y el rosolí No es de extrañar que los diccionarios de español-italiano, español-inglés y español-alemán lo mismo que la Enciclopedia Espasa no tengan en cuenta ni se hagan eco de esa primera acepción.
En la edad media existían siempre serias dudas acerca de su pureza y de esta forma su bajo prestigio y las recomendaciones médicas hicieron de esta bebida la de menor preferencia frente a las bebidas alcohólicas como el vino, cerveza, hipocrás, hidromiel, sidra y perada que generalmente eran más preferidas.
Los banquetes terminaban con un issue de table que con el tiempo evoluciona hacia el concepto actual de postre. Típicamente se podía tratar de grajeas o peladillas, queso o vinos especiados como el hipocrás.
La servilleta a este otro lado, en el suelo las botellas, va trayéndonos la moza las viandas; se conversa un rato; se bebe siempre que los gaznates se secan o se atraviesa el bocado; si empalagan las menestras, a la izquierda está la fruta, y el cascajo a la derecha; se hace boca al hipocrás, y, sin voces ni etiquetas, cenamos como señores...» Estos versos, de un lindo sainete de don Ramón de la Cruz, expresan gráficamente, aunque sólo sea en proyecto, las puras alegrías que disfrutan los clásicos manolos y chisperos de Madrid durante la noche llamada buena.
A la señora Homais le gustaban mucho estos panecillos pesados, en forma de turbante, que se comen en la Cuaresma con mantequilla salada: última muestra de los alimentos góticos que se remonta tal vez al siglo de las cruzadas y de los cuales se llenaban antaño los robustos normandos, creyendo ver sobre la mesa, a la luz de las antorchas amarillas, entre los jarros de hipocrás y los gigantescos embutidos, cabezas de sarracenos que devorar.
Calvino y Enrique VIII pararon la producción viticultora de los Monasterios de Suiza e Inglaterra respectivamente. Entre los vinos más conocidos en esta época está el Hipocrás (mezcla de vino y miel).