hipocampo


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hipocampo

(Del gr. hippokampos < hippos, caballo + kampe, curvatura.)
1. s. m. ZOOLOGÍA Caballito de mar, pez teleósteo marino.
2. ANATOMÍA Quinta circunvolución del lóbulo temporal del cerebro, que recibe informaciones ópticas, acústicas, táctiles y viscerales.
3. MITOLOGÍA Caballo marino, monstruo que era mitad caballo y mitad pez.

hipocampo

 
m. zool. Pez osteíctio del orden signatiformes (gén. Hippocampus), cuyo cuerpo negruzco está protegido por placas óseas. Se desplaza en posición vertical.

hipocampo

(ipo'kampo)
sustantivo masculino
pez de cabeza similar a del caballo y cuerpo en forma de letra S Los hipocampos nadan en posición vertical.
Sinónimos

hipocampo

sustantivo masculino
Traducciones

hipocampo

Hippocampus

hipocampo

hippocampe

hipocampo

Гиппокамп

hipocampo

Hippocampus

hipocampo

Hipokamp

hipocampo

海马

hipocampo

海馬

hipocampo

Hippocampus

hipocampo

海馬

hipocampo

해마

hipocampo

Hippocampus

hipocampo

SMsea horse

hipocampo

m. hippocampus, curved elevation localized in the inferior horn of the lateral ventricle of the brain.

hipocampo

m hippocampus
Ejemplos ?
Avanzaba la viuda y encontró un pescador de corales: – ¿A dónde vas, señora? – le dijo. – ¿No tienes miedo al Hipocampo de oro? A estas horas suele salir en busca de sus ojos – agregó el mancebo.
Caminaba la viuda y encontró a un niño pescador de carpas: –¿A dónde vas, señora? – le interrogó –. No tardará en salir el Hipocampo de oro por el azahar del Durazno de las dos almendras. .
–¿Y cómo sabré yo si ha salido el Hipocampo de oro? – interrogó la señora Glicina. –Por las huellas fosforescentes que deja en la arena húmeda, cuando llega la noche...
–¿Y cómo sabré yo si ha salido el Hipocampo de oro? – En el mar se oye su silbido estridente cuando cae la noche y crece el silencio.
Yo puedo hacer la felicidad de todos los que habitan en el mar, pero ellos no pueden hacer la mía, porque siendo yo el rey tengo distintas necesidades y deseos distintos de mis siervos; tengo distinta sangre. –¿Y qué necesidades son esas, señor Hipocampo de oro?
Acercose a la orilla el Hipocampo de oro; alisóse las aletas de plata incrustadas de perlas grandes como huevos de paloma y a flor de agua, mientras su cola se agitaba deformándose en la linfa, dijo: –Me ocurre, señora mía, una cosa muy singular.
Y la dama, sin lanzar una queja, se arrancó para siempre la luz y entregó sus ojos al Hipocampo de oro, que se los puso en las cuencas ya vacías.
Pide a tus súbditos la felicidad y ellos te la darán... –Ah, gentil y bella señora – repuso el Hipocampo de oro –. Mis súbditos pueden darme todo lo que tienen, hasta su vida que es suya, pero no la felicidad.
–Es el caso, señora mía –agregó éste– que tengo una conformación orgánica algo extraña. Sólo hay un Hipocampo, es decir, sólo hay una familia de Hipocampos.
Y agregó con profunda tristeza: –No hay más grande dolor que ser rey, por la sangre y por el espíritu, y vivir rodeado de plebeyas gentes, sin una corte siquiera, capaz de comprender lo que es el alma de un rey. –¿Y se puede saber, señor Hipocampo de oro, en qué consisten esas necesidades y cuál es la causa de tan doloridas quejas?
–¿Y cómo sabré yo dónde sale el Hipocampo de oro? –En el silencio de la noche cruzará un pez con alas luminosas antes que él aparezca sobre el mar...
Mis ojos, mis bellos ojos –y se los acarició con la cresta de una ola– mis bellos ojos no son míos.... –¿No son vuestros, señor Hipocampo de oro?