hiperbólicamente

hiperbólicamente

 
adv. m. De una manera hiperbólica.
Ejemplos ?
No faltan entre nosotros quienes, en el seno de la confianza, revelan hiperbólicamente sus deseos manifestando un voto análogo al que dicen expresó Renán cuando iban los alemanes sobro Paris, exclamando: ¡que nos conquisten!
Mas por eso dijimos que no parece evidente, porque aun aquella sola nación que, según la carne, desciende de Abraham por su nieto Jacob, creció tanto, que casi llenó todas las partes del mundo, y muy bien puede ser comparada hiperbólicamente a la inmensidad de la arena, pues ésta sola es innumerable para el hombre.
En una plaza, que el papirus describe hiperbólicamente como del tamaño de una de nuestras provincias, se extendía de punta a punta un inmenso bazar o mercado.
La casa solariega del sabio—Manor Housec como dicen en Inglaterra—no es una casa como las restantes del pueblo, entra en lo que decimos aquí, un poco hiperbólicamente, palacio.
Por otra parte, esta investigación ha mostrado que desde 1970 el Sistema-Mundo nunca más se desarrolla hiperbólicamente, su desarrollo diverge cada vez más del "régimen de hinflado" y en la actualidad se está desplazando "desde la singularidad", más que "hacia la singularidad".
En el poema se echa de ver la rivalidad existente entre los humanistas castellanos e itálicos en la recuperación de la cultura clásica, y en el manuscrito salmantino va precedido por un importante prólogo en prosa en el que el marqués, hiperbólicamente, aparece como un nuevo Cicerón o Cicero novus, que viene a superar la cultura italiana, lo mismo que el orador latino,lo había hecho con la griega, según una anécdota que cita Plutarco.
Calisto no tiene en absoluto la paciencia del amante cortesano, ni guarda el secreto de sus relaciones amorosas, y la divinización de Melibea le lleva hiperbólicamente a convertirla en «su Dios».
Por otra parte, su investigación ha mostrado que desde 1970 el Sistema-Mundo nunca más se desarrolla hiperbólicamente, su desarrollo diverge cada vez más del "régimen de hinflado" y en la actualidad se está desplazando "desde la singularidad", más que "hacia la singularidad".
La Sinfonía fantástica de Hector Berlioz es una narración musical de una historia de amor hiperbólicamente emocional vivida por el autor.
El título de "La Delgada Línea Roja" (The thin red line) se refiere a una cita -en las páginas iniciales de la novela- sobre que "solo una delgada línea roja separa el heroísmo de la locura"; puede entenderse que alude hiperbólicamente a la línea de fusileros británicos en Balaclava en 1845, ya que la expresión es emblemática.
La figura del presidente fue adulada hasta límites extremos, se habló del «Siglo de Leguía», del «Gigante del Pacífico», del «Júpiter Presidente», del «Wiracocha», y se le comparó hiperbólicamente con personajes como Bolívar, Julio César, Alejandro, Bonaparte, etc.
La figura del presidente fue adulada hasta límites extremos: el parlamento le otorgó el título de «Prócer de la República» (1928); su gabinete ministerial le regaló un retrato suyo al óleo: «No hemos encontrado nada digno de ofreceros: sólo vuestra propia efigie», explicó el ministro Pedro José Rada y Gamio; se le hizo miembro de la Real Academia de la Lengua y doctor honoris causa de la facultad de Ciencias de la Universidad de San Marcos, sin haber estudiado en universidad alguna; se habló del «Siglo de Leguía», del «Gigante del Pacífico», del «Júpiter Presidente», del «Wiracocha», y se le comparó hiperbólicamente con personajes como Bolívar, Julio César, Alejandro Magno, Napoleón Bonaparte, etc.