hincarse

hincarse

(iŋ'kaɾse)
verbo pronominal
ponerse de rodillas Se hincó suplicando el perdón de su jefe.
Ejemplos ?
Las espinas de las aletas y otras espinas podrían haber tenido en principio una función defensiva, haciendo que fuera desagradable ser tragados por otros peces más grandes; las formas más tardías, tales como Acanthodes, parece que eran capaces de erizar sus espinas pectorales, con lo que les harían hincarse en el esófago de un posible depredador.
El viernes 22 de diciembre, alrededor de las seis de la mañana Morelos despertó en su celda, comió un pan con café, y después fue encadenado de manos y pies, subió a una carroza custodiada por 50 soldados y marchó a Ecatepec, donde se realizaría la ejecución, por orden de Calleja, ya que se podía presentar un motín. Al pasar por la Basílica de Guadalupe, intentó hincarse pero el peso de las cadenas se lo impidió.
Y, mientras la sermoneaba, la hizo hincarse de rodillas entre sus piernas y le ordenó que le chupase el pito, lo que la pobre pequeña infeliz ejecutó temblando.
Hay quien de impío le trata, y juzga que es mal ejemplo que un paje le lleve al templo cojín con borlas de plata, y que es audacia inaudita hincarse al pie de la grada y esperar a una tapada para darla agua bendita.
¡Y que tú también hayas de sucumbir a los dardos de Diana!..." Dijo así la ninfa tracia, y sacando de la áurea aljaba una voladora saeta, tendió airada el arco, apartándolo de sí gran trecho, hasta que dobladas sus dos empulgueras, vinieron a juntarse, teniendo ella a la par asido con la mano izquierda el casquillo, y sujeta la cuerda al seno con la diestra: de súbito Arrunte oye a un tiempo mismo el crujir del dardo y el son del aire, y va el hierro a hincarse en su cuerpo; sus compañeros le abandonan, dando entre gemidos las últimas boqueadas en el desconocido polvo de los campos.
Después de unos segundos, ella, lentamente, se afirmó en las manos para hincarse o para sentarse sobre sus talones y con la cabeza inclinada hacia abajo y la barbilla perdida entre la gordura de la garganta, miraba el agua como una niña que hubiera perdido una muñeca.
Costanza, que no sabía ni imaginaba lo que le había acontecido, toda turbada y temblando, no supo hacer otra cosa que hincarse de rodillas ante su padre; y, tomándole las manos, se las comenzó a besar tiernamente, bañándoselas con infinitas lágrimas que por sus hermosísimos ojos derramaba.
Y como la cava le tendiese otra vez sus brazos, hechos a las contorsiones de los bailes de infierno, desnudó la espada que acababa de hundir en el pecho de un hombre y la sepultó entera en el cuerpo cimbreador, estrecho, del cual, por la espalda, salió la punta a hincarse en el tabique, dejando a Mara sujeta, clavada, retorciéndose una vez más...
El rey Bonoso iba a hincarse de rodillas ante el hada, pues no ignoraba que le debía su dicha; pero el hada extendiendo la varita sobre la cuna, le dijo: -Rey de Colmania, por aumento de bienes voy a dar a tu hijo hermosura, inteligencia y buen carácter, ahora a ti te toca educarle de manera que sea feliz.
Atónitos los Rútulos, tienden la vista a todos lados; exasperado Niso con esto, dispara, levantando el brazo a la altura del oído, un segundo dardo, y mientras todos andan azorados, traspasa el rechinante hierro las sienes de Tago, y tibio ya, va a hincarse en su horadado cerebro.
Había, por dicha, en aquel sitio un acebuche de amargas hojas consagrado a Fauno, árbol venerado en otro tiempo de los mareantes, que salvados de las olas, acostumbraban clavar en él sus ofrendas a aquella divinidad de Laurento y suspender ropas votivas de sus ramas; mas ignorantes de esto los Teucros, habían derribado el sagrado árbol con los demás, con objeto de despejar el campo de batalla; en él quedó fija la lanza de Eneas; que, asestada con recio ímpetu, fue a hincarse en las tortuosas raíces.
Quedó como fuera de sí a estas razones Ricardo, y no supo ni pudo responder con otras a Leonisa, que con hincarse de rodillas ante ella y besarle las manos, que le tomó por fuerza muchas veces, bañándoselas en tiernas y amorosas lágrimas.