hiena

hiena

(Del lat. hyaena < gr. hyaina.)
1. s. f. ZOOLOGÍA Mamífero carnívoro con el espinazo inclinado en posición caudal y el pelaje manchado.
2. Persona que se ensaña con otras más débiles.
3. hiena manchada ZOOLOGÍA Aquella que tiene el pelaje aleonado con manchas pardas.
4. hiena rayada ZOOLOGÍA Aquella cuyo pelaje está atravesado por franjas de pelo más oscuro.
NOTA: Nombre científico: (Hyaena hyaena.)

hiena

 
f. zool. Nombre de varios mamíferos carnívoros fisípedos (gén. Hyaena y Crocuta), propios de Asia y África, necrófagos, nocturnos, digitígrados, de miembros anteriores más altos que los posteriores y pies con uñas no retráctiles; la dentadura está adaptada para triturar huesos.
fig.Persona cruel y feroz.

hiena

('jena)
sustantivo femenino
1. mamífero carnívoro de aspecto similar a un perro que emite un sonido parecido al de la risa Las hienas habitan en África y Asia.
2. compasivo persona que se comporta con crueldad y cobardía Para hacer negocios era una hiena.
Traducciones

hiena

хиена

hiena

Hyäne

hiena

hieno

hiena

hyène

hiena

iena

hiena

hyena

hiena

hiena

hiena

hyena

hiena

ضبع

hiena

ハイエナ

hiena

하이에나

hiena

SF
1. (= animal) → hyena
2. (= persona cruel) → vulture
hecho una hienafurious
ponerse como una hienato get furious, hit the roof
Ejemplos ?
No, aquello no podía ser; para hacer aquello se necesitaba tener corazón de hiena; antes de hacer aquello se arrancaría él de las entrañas el cariño a Lola y no volvería a verla...
Hoy has repetido tal traición y por eso serás condenado al reino de los retorcidos, como aquellos criminales que se han dejado dominar por su hiena, la dualidad cruel.
Melancólico era el uno, de edad cascada y marchita, macilento, enjuto, grave, rostro como de ictericia, ojos siniestros, que a veces de una hiena parecían, otras, vagos, indecisos, y de apagadas pupilas.
Los políticos oportunistas e hipócritas quienes quieren cubrir su cobardia y su interés egoísta con los encajes de una civilización que desconocen, haciendo alarde de sensiblería y de histerismo creen sentar plaza de hermanos; cuando en realidad se encuentran moralmente al nivel de tres animales inferiores: la hiena, el cocodrilo y el ratón; porque les gusta comer cadáveres, porque lloran y porque son el azote de los graneros públicos.
(169) Sanguinaria la boca, sanguinarios Los torvos ojos de iracunda hiena Con desplegar el labio ya condena, Con su mirada martiriza ya: Mudo, pasmado el infeliz Acuña La decision espera de su suerte, No le acobarda la imprevista muerte, Pero le aterra ver al que la da.
He aquí lo que contó el infortunado: "-Un mes después que hice ahorcar a los cuarenta antropófagos del rápido de Manba, recordé que en la cárcel permanecía encerrado el niño Gan, y como disponía de tiempo, resolví tomar apuntes respecto al proceso en que el niño declaraba sentir que se metamorfoseaba en hiena.
Cuando aprenda un idioma no creado para la grey humana, que tiene, para hablar, artificiosos idiomas de paupérrimas palabras, y no percibe músicas mejores que el resbalar de las corrientes aguas, el rebullir de mañaneras brisas, el arrullar de las palomas cándidas, y el dulce son de los canoros pájaros, y el hojear de la alameda gárrula, ni músicas más hórridas describe que el fiero aullido de la loba escuálida, la carcajada del siniestro cárabo, los alaridos de la hiena flaca, el silbo horrible de falaz serpiente y el grito ronco de feroz borrasca...
La esposa del germano desde el Danubio al Elba su prole lleva en el sangriento carro de las batallas, por la inmensa selva; ella el muro de barro alza, que el campo de su pueblo guarde; ella entona las místicas endechas cuando, al morir la tarde, la hueste el bosque consagrado cruza; ella el haz de las flechas sobre las aras del Irminsul aguza o en ponzoñosas yerbas lo envenena; para aplacar del cielo los enojos, ella coge la pálida verbena que en tosco altar tributa, y en la noche los míseros despojos de la cruel victoria ella disputa al voraz buitre o a la inmunda hiena.
Además, sentía un deseo tan violento de morder, que creo que hubiera terminado por despedazar a Gan. Él gruñía sordamente como una hiena acorralada.
El Leopardo, acullá, también se asoma erizando la crin o la melena, y el ligero Cerval de nariz roma. No dejó de asistir la cruda Hiena; desamparando su nevado monte, en las cortes también su voz resuena.
A veces, y con miedo, me he preguntado si tendría que conceder igual ciudadanía al leopardo y al león, al elefante y al springbok, a la hiena, a la mamba negra y al mosquito.
L'Aurora de Ravena le trata de "hiena que con las uñas escarba en la sangre", y agrega: "En pocos meses de gobierno, este republicano se ha conquistado una fama digna de Abdul-Hamid y de Nicolás el Verdugo.