hidra


También se encuentra en: Sinónimos.

hidra

(Del gr. hydra.)
1. s. f. MITOLOGÍA Serpiente acuática monstruosa con siete cabezas que renacían al ser cortadas el segundo de los trabajos de Hércules fue matar a la hidra.
2. MITOLOGÍA Monstruo devorador.
3. ZOOLOGÍA Celentéreo de forma de saco alargado, con un único orificio rodeado de tentáculos urticantes, que vive fijo sobre las plantas acuáticas.
4. hidra de los sabios OCULTISMO Piedra filosofal, la que se suponía que tenía la propiedad de transformar los metales en oro o plata.
NOTA: Nombre científico: (Hydra.)

hidra

 
f. zool. Nombre común de los cnidarios hidrozoos del gén. Hidra. Son pólipos de agua dulce provistos de tentáculos que se reproducen por gemación.

Hidra

 
(Hýdra) mit. Serpiente monstruosa, cada una de cuyas siete cabezas volvía a crecer tan pronto era cortada. Hércules acabó con ella al cortar todas las cabezas de un solo tajo.
Traducciones

hidra

Wasserschlange

hidra

hydre, Hydra

hidra

idra

hidra

hydra

hidra

Hydra

hidra

هيدرا

hidra

Hydra

hidra

Хидра

hidra

Hydra

hidra

Hydra

hidra

Hydra

hidra

히드라

hidra

Hydra

hidra

ไฮดรา

Hidra

SF (Mit) → Hydra

hidra

SFhydra
Ejemplos ?
Está penetrada vuestra sensibilidad de los estragos de la hidra devoradora de los litigios, que al parecer escogió nuestro suelo para su infernal caverna.
En tercer lugar engendró a la perversa Hidra de Lerna, a la que alimentó Hera, diosa de blancos brazos, irritada terriblemente con el fornido Heracles..
Mientras Pizarro heroico su alma, a Dios encomienda pone en ristre su lanza y arremete a vencer. La hidra estaba dócil; Viracocha ordenaba.....
También estamos convencidos de que es una lucha de siempre, constante y terca, como constante y terca es la tendencia a resurgir del fenómeno caciquil. Es la hidra con las siete cabezas que renacen a medida que se cortan y en que es imposible cortar las siete de tajo.
A la puerta divina de tu templo himeneo en mirarte se complace, el que sin ti es la hidra de Lernea, y por ti protegido es sólo un ángel.
eres hidra en Salomé, en Brenda panteón de bruma, tempestad blanca en Satzuma, en Semíramis carcoma, danza de vientre en Sodoma y páramo en Olaluma!
Unos minutos después reaparecía con un cartucho redondo de dinamita, del tamaño de un peni­que, y un precioso reloj francés, rematado por una figurita en bronce dorado de la Libertad aplastando a la hidra del despotismo.
Al haber triunfado del príncipe aventurero y de estos elementos con que contaba todavía para su apoyo; al haber aplicado con justicia y severidad, pero sin encono ni pasión, el condigno castigo al principal cómplice de tantos crímenes, al que no vaciló en echar sobre sus hombros todo el peso de seis años de matanzas y de incendios, de devastaciones y de ruina, México ha cortado la última cabeza a la hidra venenosa que por tantos años había emponzoñado su existencia y ha asegurado su futuro reposo.
No te detenga, oh diosa, esta región de luz y de miseria, en donde tu ambiciosa rival Filosofía, que la virtud a cálculo somete, de los mortales te ha usurpado el culto; donde la coronada hidra amenaza traer de nuevo al pensamiento esclavo la antigua noche de barbarie y crimen; donde la libertad vano delirio, fe la servilidad, grandeza el fasto, la corrupción cultura se apellida.
Con este golpe de autoridad creyó fray Marcos haber cortado la cabeza a la hidra de la anarquía; pero se equivocó de medio a medio.
Si con tus manos coges sangre coagulada en derredor de mi herida, por donde está el veneno de la hidra Lernea que ha emponzoñado con negra hiel los dardos, eso te servirá de filtro, para ganarte el corazón de Heracles, de manera que ya no mirará a mujer alguna para amarla, sino a ti.» Esto me ha venido al pensamiento, hijas, y pues lo tenía muy encerrado todo desde que él murió, he empapado este manto, añadiendo todo lo que aquel me recomendó en vida.
¡Yo no vivía! Que de vivir, lo juro, bastaría, sobrara a debelar la hidra española ésta mi diestra triunfadora, sola. Y nuestro suelo, que ama sobre todos el Sol mi padre, en el estrago fiero no fue, ¡oh dolor!, ni el solo, ni el primero: que mis caros hermanos el gran Guatimozín y Motezuma conmigo el caso acerbo lamentaron de su nefaria muerte y cautiverio, y la devastación del grande imperio, en riqueza y poder igual al mío...