hesperio

hesperio, a

1. adj. HISTORIA De Hesperia, nombre dado por los griegos a Italia y por los romanos a España.
2. s. HISTORIA Persona natural de Hesperia.
NOTA: También se escribe: hespérico

hesperio -ria o héspero -ra

 
adj.-s. De una u otra Hesperia (España o Italia).
Ejemplos ?
Así del mundo infante en el misterio, anhelando tu asilo encantador, las islas de Fortuna y el hesperio jardín buscaba el hombre soñador.
Habiéndolo entendido nosotros, por orden del santo obispo de Aurelio le hicimos venir a Cartago, aunque lo habíamos ya oído a personas de cuya fe no podemos dudar. Hesperio, tribuno que está en nuestra compañía, posee en el territorio fusalense una granja llamada Zubedí y habiendo sabido que los espíritus malignos molestaban su casa, afligiendo a las bestias, y criados, rogó a nuestros presbíteros, estando yo ausente, que fuese alguno de ellos a expelerlos de allí con sus oraciones.
Allí se asoma todo el reino de Amor, y la hermosura que a Venus desfigura, y no hay humano pecho que no doma (baldón de Grecia y Roma), y en opulencia y aparato hesperio muestra Madrid cuanto tesoro encierra corte de tanto imperio, del mayor soberano de la tierra.
¡Oh Cupido implacable! ¡Oh santo cielo! ¿Qué beldad peregrina Viene a las Galias del hesperio suelo? ¡Oh belleza divina! A tus pies reverente me postro humilde, y ante ti rendido, Amor, confieso a voces, me ha vencido.
No detuvo su vuelo El águila de América arrogante; Iba buscando en extranjero cielo La estrella fulgurante Que soñaba en el nido solitario De la selva uruguaya, Y fue a posarse un día Del mar hesperio en la sonora playa.
Pronto la insaciable codicia de los hijos de Castilla por tierra echó tan rara maravilla; y cuantas plagas vomitó el Averno el suelo de los Incas devastaron: piedad demuestra y corazón humano con inerme rebaño tigre hambriento, al lado puesto del león hispano que hijos de Manco devoró sin cuento: palacios, templos, todo lo derriba, la humilde choza y la ciudad altiva, con prestas manos el furor hesperio; y en sólo un punto el peruano imperio se cubre todo de confusas ruinas, cual si de furibundo terremoto las iras repentinas, estremeciendo la mitad de un mundo, la tornaran vastísimo desierto, de escombros sólo y de pavor cubierto.
Existía en el Lacio hesperio una costumbre, que las ciudades albanas observaban de muy antiguo como sagrada y que hoy conserva todavía Roma, la señora del mundo, cuando se dispone a mover guerras, ya para llevar terrible estrago a los Getas, ya a los Hircanos o a los Árabes, ya se encamine al país de los Indios y avanzando más hacia la Aurora, vaya a recobrar de los Partos sus enseñas.
Es el que está detrás tu nieto Humberto, orgullo en armas del país hesperio: por él frente a la bárbara cohorte tendrá defensa la cristiana corte.
En griego antiguo Hesperio significaba “originario de una de estas dos penínsulas”, y también era el nombre que se daba al planeta Venus cuando aparecía en occidente por la noche.
Enrico Fermi y un equipo de científicos de la Universidad de Roma informaron que habían descubierto el elemento 94 en 1934. Fermi llamo al nuevo elemento hesperio y lo mencionó en su discurso del Nobel en 1938.