herejía


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herejía

1. s. f. RELIGIÓN Doctrina contraria a los dogmas de una religión que nace en el seno de la misma la Iglesia condena las herejías. apostaría, disma, sacrilegio
2. RELIGIÓN, SOCIOLOGÍA Opinión o creencia contraria a los principios establecidos como válidos en cualquier doctrina, ciencia o arte.
3. coloquial Desacierto que se comete al realizar una acción que estropea o deteriora la belleza de una cosa no cometas la herejía de teñirte el pelo. dislate, disparate, despropósito
4. coloquial Daño o molestia causados sin mala intención a un ser más débil ya vale de hacerle herejías al pobre chaval.
5. Insulto, palabra injuriosa contra una persona. injuria, insulto, ofensa

herejía

 
f. teol. y rel. Doctrina contraria a los dogmas de la Iglesia. Fueron abundantes durante los primeros años del cristianismo: maniqueísmo, arrianismo, etc.
fig.Sentencia errónea contra los principios de una ciencia o arte.
fig.Palabra gravemente injuriosa.

herejía

(eɾe'xia)
sustantivo femenino
1. religión ideología opuesta a las doctrinas de fe establecidas por una religión Afirmar que Cristo no es Dios es una herejía para el cristianismo.
2. pensamiento o idea contraria a las reglamentaciones de cuestiones científicas, artísticas y sociales una herejía contra una teoría física
Sinónimos

herejía

sustantivo femenino
Traducciones

herejía

heretgia

herejía

αίρεση

herejía

heresy

herejía

herezo

herejía

hérésie

herejía

eretnek

herejía

heresie, ketterij

herejía

heresia

herejía

herezija, krivoverstvo

herejía

kätteri

herejía

eresia

herejía

ересь

herejía

herezja

herejía

Ерес

herejía

异端

herejía

異端

herejía

kætteri

herejía

이단

herejía

SF
1. (Rel) → heresy
2. (= trampa) → dirty trick
3. (= injuria) → insult
4. (Andes, Méx) → silly remark, gaffe
Ejemplos ?
—Me parece— contestó el lego con el aplomo de un sec- tario entusiasta,— y hasta creo que su merced no lo haría mal en el oficio de Dios. — i Cómo! i Qué herejía! ¿Cómo es eso ?— exclamamos en coro y escandalizados los muchachos.
Me quedé turulato, como solemos decir cuando oímos una herejía muy gorda, algo que echa por tierra afirmaciones que creemos indiscutibles y evidentes.
San Cipriano lo expresa de un modo excelente en estos términos: «Cuando nuestro Señor Jesucristo, en el Evangelio, declara que aquellos que no están con El son sus enemigos, no designa una herejía en particular, sino denuncia como a sus adversarios a todos aquellos que no están enteramente con El, y que no recogiendo con El ponen en dispersión su rebaño: El que no está conmigo —dijo— está contra mí, y el que no recoge conmigo esparce»(51).
Admítase, pues, la herejía (y no es otra cosa) de que un buen día en que Dios se encuentre de mal humor, puede a sí mismo reducir a la nada a la materia.
El que dijo que las virtudes consistían en medio, no consideró el medio de la Geometría, sino el de la Arismética, que resulta de lo bastante, entre lo falto y lo demasiado: de la manera que la religión está con majestad entre la herejía menguada y la superstición superflua.
Sé que a muchos parecerá lo que voy a decir una atrocidad, casi una herejía, pero creo y afirmo que esa fusión que se establece entre el patriotismo y la religión daña a uno y a otra.
Alejado, pues, todo motivo de duda, ¿puede ser permitido a nadie rechazar alguna de esas verdades sin precipitarse abiertamente en la herejía, sin separarse de la Iglesia y sin repudiar en conjunto toda la doctrina cristiana?
«Se señala como diferencia entre la herejía y el cisma que la herejía profesa un dogma corrompido, y el cisma, consecuencia de una disensión entre el episcopado, se separa de la Iglesia»(70).
-Yo soy -dijo- el alma de Garibay, que ando buscando quien me quiera, y todos huyen de mí; y tenéis la culpa vosotros los vivos, que habéis introducido decir que el alma de Garibay no la quiso Dios ni el diablo, y en esto decís una mentira y una herejía.
Por esto, si ninguna herejía puede ser legítima, tampoco hay cisma que pueda mirarse como promovido por un buen derecho. «Nada es más grave que el sacrilegio del cisma: no hay necesidad legítima de romper la unidad»(72).
Y en esta puja de descreencias, en estos alardes de herejía y de irreligiosidad, los prohombres de la revolución, los que la hicieron al grito de «honra, dignidad, justicia y respeto a la voluntad nacional»; los que, por lo mismo, han desairado millones de firmas que pedían la unidad católica para España, ni han protestado con una sola palabra, ni con un acto, en contra de tan inauditos desbordamientos..., ni había para qué...
Nada más agradable que la ceremonia (ya imaginaréis que quise verla): Empezó por contemplar bien a su fingida doncella y, como la encontró sin duda muy de su agrado, comenzó con cinco o seis besos en la boca que olían a herejía a una legua de distancia; hecho esto mostró sus nalgas y, con aire aún de tomar por mujer al muchacho, le dijo que se las manoseara y amasara con cierta dureza; el muchachito, a quien yo había instruido bien, hizo todo lo que se le pedía.