heredad

(redireccionado de heredades)
También se encuentra en: Sinónimos.

heredad

(Del lat. hereditas, -tatis < heres, -edis, heredero.)
1. s. f. AGRICULTURA Parte de terreno cultivado perteneciente a un mismo dueño en aquella heredad han conseguido una buena cosecha de uva.
2. AGRICULTURA Finca rústica y bienes que contiene. hacienda, predio, propiedad
NOTA: También se escribe: heredamiento

heredad

 
f. Terreno cultivado perteneciente a un mismo dueño.
der. Hacienda de bienes raíces.

heredad

(eɾe'ðað)
sustantivo femenino
terreno de cultivo que pertenece a una persona, familia o entidad Cuando llegó a la mayoría de edad, se hizo cargo de la heredad de la familia.
Sinónimos

heredad

sustantivo femenino
Traducciones

heredad

domain, estate

heredad

Vererbung

heredad

héritage

heredad

herança

heredad

dziedziczenie

heredad

继承

heredad

繼承

heredad

dědičnost

heredad

ירושה

heredad

상속

heredad

arv

heredad

SF
1. (= hacienda) → country estate, farm
2. (= terreno cultivado) → landed property
Ejemplos ?
Animábalos el saber que ya el pueblo, temiendo la tiranía que pretendía establecer Marco Antonio, deseaba a Bruto; mas él, sabiendo que los soldados viejos, a quien César había dado sus heredades, le buscaban en diferentes tropas disimuladas para matarle, se detuvo.
Como era natural, los pueblos se resistieron a pagar tributos que a tanta costa habían redimido; pero el señor puso fuego a sus heredades, a sus alquerías y a sus mieses.
No los consume la guerra, ni ejercicio que demasiadamente los trabaje; róbannos a pie quedo, y con los frutos de nuestras heredades, que nos revenden, se hacen ricos.
En previsión, sin duda, de tal necesidad, los vecinos del Concejo de Udías no pueden cortar en sus heredades (no deben, a lo menos) los tallos secos del maíz hasta marzo.
El mayorazgo de don Silvestre se componía de la casa solariega con portalada y escudo; de una hacienda, cerrada sobre sí, de setenta y cinco carros de tierra, mitad labrantío, mitad prado con algunos frutales, al saliente de la casa; de diez cabezas de ganado al pesebre, y de algunos prados y heredades...
Ínterin se promulga la ley, que he mandado formar sobre acotamientos y cerramientos de heredades, no perjudicará la nueva división territorial a los derechos de mancomunidad en pastos, riegos y otros aprovechamientos, que los pueblos o los particulares disfruten en los territorios contiguos a los suyos.
idamos nuestras mugieres al Çid Campeador; digamos que las levaremos a tierras de Carrión, ensennarlas hemos do las heredades son; sacarlas hemos de Valençia, de poder del Campeador, después en la carrera feremos nuestro sabor ante que nos rretrayan lo que cuntió del león.
Mándot’ que vayas con ellas fata dentro en Carrión, verás las heredades que a mis fijas dadas son; con aquestas nuevas vernás al Campeador.» Dixo Félez Munnoz: «Plazme d’alma & de coraçón.» Minaya Álbar Fánnez ante Mío Çid se paró: «Tornémosnos, Çid a Valençia la mayor, que si a Dios ploguiere & al Padre Criador irlas hemos ver a tierras de Carrión.» «A Dios vos hacomendamos don Elvira & donna Sol; a tales cosas fed que en plazer caya a nos.» Respondíen los yernos: «¡Assí lo mande Dios!» Grandes fueron los duelos a la departiçión; el padre con las fijas loran de coraçón assí fazían los cavalleros del Campeador.
Pocos meses antes deste día, como en la colonia Capuana (por la ley Julia) los vecinos cavasen los sepulcros antiguos para hacer heredades, y esto lo hiciesen con mayor afecto, persuadidos que hallarían tesoros, por algunos vasos que testificaban grande vejez, que envueltos en la tierra sacaban, hallaron una tabla de metal en el sepulcro en que se entendía estaba enterrado Capis, fundador de la Capua.
Item, ha de ser cada Vecino obligado a tener en su heredad plantados cada (un) año, quinientosárboles en cada una de las heredades y huertas, para que por tiempo no les falte leña.
¿Por qué ilusión funesta aquellos que fortuna hizo señores de tan dichosa tierra y pingüe y varia, el cuidado abandonan y a la fe mercenaria las patrias heredades, y en el ciego tumulto se aprisionan de míseras ciudades, do la ambición proterva sopla la llama de civiles bandos, o al patriotismo la desidia enerva; do el lujo las costumbres atosiga, y combaten los vicios la incauta edad en poderosa liga?
Y siendo así que a las otras naciones enseñamos solamente nuestras armas y campamentos, a éstos abrimos nuestras casas y heredades, que no las codician.