herético

(redireccionado de heréticos)

herético, a

(Del occitano ant. eretge < bajo lat. haereticus < gr. hairetikos, partidista, sectario.)
adj. RELIGIÓN, SOCIOLOGÍA De la herejía o del hereje movimientos heréticos.
NOTA: También se escribe: heretical

herético -ca

 
adj. Relativo a la herejía o al hereje.

herético, -ca

(e'ɾetiko, -ka)
abreviación
que contiene o implica una herejía El arrianismo fue una doctrina herética.
Traducciones

herético

ketzerisch

herético

heretic, heretical

herético

eretico

herético

hérétique

herético

ketter

herético

异教徒

herético

異教徒

herético

Kætter

herético

異端者

herético

ADJheretical
Ejemplos ?
También tenemos una ley - aunque no es Dios - También sentimos que aguantamos el peso del Universo entero : Sabemos que somos descendientes de ese gran pecado Que el linaje de Caín trajo al mundo. Si no hablamos en parábolas, es signo de entendimiento, Nosotros tenemos buena fe, mientras otros son heréticos.
(ibid.) = 38. rechazaban de plano el Evangelio según los Hebreos y el llamado de Pedro y el de Tomás, diciendo que eran escritos heréticos.
Esta ciudad celebra todavía todos los años, con una procesión y fuegos artificiales, el día en que dio muerte a cua­tro mil ciudadanos heréticos, hace dos siglos.
Después de la muerte de Francisco I, príncipe más conoci­do, sin embargo, por sus galanterías y sus desgracias que por sus crueldades, el suplicio de mil heréticos, sobre todo el del consejero del parlamento Dubourg y, finalmente, la matanza de Vassy, sublevaron a los perseguidos, cuya secta se había multi­plicado al resplandor de las hogueras y bajo los hierros de los verdugos; la rabia sucedió a la paciencia; imitaron las cruelda­des de sus enemigos: nueve guerras civiles llenaron a Francia de matanzas; una paz más funesta que la guerra produjo la noche de San Bartolomé, de la que no existía ningún ejemplo en los anales de los crímenes.
Así pues, aplíquense ellos a refutar entonces los argumentos de Copérnico y de los otros, y dejen el cuidado de condenarlos por erróneos y heréticos a quienes corresponde hacerlo; pero no esperen hallar en los sapientísimos y prudentísimos Padres, ni en la absoluta sabiduría de Aquel que no puede errar, esas decisiones súbitas a que se dejarían arrastrar por sus pasiones o su interés particular; y ello porque, acerca de esas proposiciones y de otras semejantes que no son de Fe, nadie duda que el Soberano Pontífice tenga siempre el poder absoluto de admitirlas o de condenarlas; pero no está en manos de ninguna criatura el hacer de modo que sean verdaderas o falsas, aparte de cómo puedan serlo por su naturaleza y de facto.
Se puede, por lo tanto, reconocer sin blasfemia, que los heréticos, al proceder a la abolición de estos singulares impuestos de que se asombra­rá la posteridad, no causaban con ello un gran daño al reino y eran más bien buenos calculadores que malos súbditos.
Las profecías de San Malaquías se refieren a este papa como Comes laurentius (El conde de Lorenzo), cita que hace referencia al título nobiliario que ostentaba al ser elegido pontífice, Conde de Lavagne de San Lorenzo. El 15 de mayo de 1252 promulgó la bula Ad extirpanda por la que se legitima la tortura como medio de confesión de los heréticos.
Durante la Edad Media, la mayoría de los clérigos cristianos no eran del todo célibes, pero las órdenes más elevadas de algunos credos heréticos sí, lo que generaba el rumor de su atracción hacia miembros de su mismo sexo.
Por otra parte, la redacción de algunos textos heréticos publicados entre 1651 y 1658 le costaron pagar una multa de 200 libras y 15 chelines.
Durante el siglo II, el cristianismo se enfrenta a la aparición de múltiples interpretaciones teológicas heterodoxas que dan lugar a otros tantos movimientos heréticos.
C.), poeta lírico y maestro de la sátira, se hace eco de esta situación tan ubicua: El sexo anal ha sido considerado tabú en muchos países occidentales desde la Edad Media cuando se rumoraba que miembros varones de movimientos heréticos lo practicaban entre ellos.
El papa Martín V le nombró en 1427 legado papal para Alemania, Hungría y Bohemia, y se le encargó que dirigiera la cuarta cruzada contra los husitas heréticos en Bohemia.