helicón

helicón

(Del gr. Helikon, montaña tortuosa.)
s. m. MÚSICA Instrumento musical de viento de gran tamaño formado por un tubo circular de metal que se coloca alrededor del cuerpo. bombardón

helicón

 
m. fig.Lugar de donde viene la inspiración poética.
mús. Instrumento músico de viento.

Helicón (Helikón)

 
Monte de Grecia, estribación de la cordillera del Parnaso; 1 750 m. Estaba consagrado a Apolo y a las Musas. Cuna de una importante escuela poética.
Traducciones

helicón

hélicon
Ejemplos ?
Comencemos nuestro canto por las Musas Heliconíadas, que habitan la montaña grande y divina del Helicón. Con sus pies delicados danzan en torno a una fuente de violáceos reflejos y al altar del muy poderoso Cronión.
Yo, a quien no es dado la sublime altura del Helicón pisar, una sencilla flor de su falda corto; ofrenda humilde que agradecido te presento en estos desaliñados números, que acaso no morirán, porque tu nombre llevan.
XII A AUGUSTO ¿Qué mortal, qué héroe intentas celebrar, ¡oh Clío!, con la lira o la flauta resonante, qué dios cuyo nombre repita la juguetona imagen de la voz en los sombríos montes de Helicón, o en las cimas del Pindo y del frío Hemo?
De poco me lamento: grandes perecen, con sus murallas, ciudades, y con sus pueblos los incendios a enteras naciones 215 en ceniza tornan; las espesuras con sus montes arden, arde el Atos y el Tauro, el Cílice, y el Tmolo y el Eta y, entonces seco, antes abundantísimo de fontanas, el Ida, y el virgíneo Helicón y todavía no de Eagro el Hemo.
l comenzar esta primera página, ruego al coro del Helicón que venga a mi alma para entonar el canto que recientemente consigné en las tablas, sobre mis rodillas —una lucha inmensa, obra marcial llena de bélico tumulto— deseando que llegue a oídos de todos los mortales cómo se distinguieron los ratones al atacar a las ranas, imitando las proezas de los gigantes, hijos de la tierra.
que el bosque de Helicón venera, no es tiempo que reposes; alza el divino canto y la acordada voz hasta el cielo osada, con eco que supere resonante al estruendo confuso y vocería, popular alegría, y aplauso cortesano triünfante, que se escucha distante en el sangriento coso matritense, en cuya arena intrépido se planta el vencedor circense, lleno de glorias que la fama canta.
Después de lavar su piel suave en las aguas del Permeso, en la Fuente del Caballo o en el divino Olmeo, forman bellos y deliciosos coros en la cumbre del Helicón y se cimbrean vivamente sobre sus pies.
Partiendo de allí, envueltas en densa niebla marchan al abrigo de la noche, lanzando al viento su maravillosa voz, con himnos a Zeus portador de la égida, a la augusta Hera argiva calzada con doradas sandalias, a la hija de Zeus portador de la égida, Atenea de ojos glaucos, a Febo Apolo y a la asaeteadora Ártemis, a Poseidón que abarca y sacude la tierra, a la venerable Temis, a Afrodita de ojos vivos, a Hebe de áurea corona, a la bella Dione a Eos al alto Helios y a la brillante Selene, a Leto, a Jápeto, a Cronos de retorcida mente, a Gea, al espacioso Océano, a la negra Noche y a la restante estirpe sagrada de sempiternos Inmortales. Ellas precisamente enseñaron una vez a Hesíodo un bello canto mientras apacentaba sus ovejas al pie del divino Helicón.
Y no rehuía la opulencia ni las riquezas, sino la pobreza mala que Zeus inflige a los hombres. Y junto al Helicón, hábitó la mísera aldea Ascra, horrible en invierno, penosa en estío y jamás agradable.
Hasta aquí a su hermano, nacido del oro, como acompañante 250 la Tritonia se ofreció; después, circundada de una cóncava nube, Serifon abandonó, a diestra Citnos y Gíaros dejados, y por donde sobre el ponto el camino parecía el más breve, a Tebas y el virgíneo Helicón acude; monte que, cuando alcanzó, en él se apostó y así se dirigió a sus doctas hermanas: 255 “La fama de un nuevo manantial ha arribado hasta nuestros oídos, el que la dura pezuña del alado hijo de Medusa ha quebrado.
No a mí si cien bocas un dios, sonando con sus lenguas, y un ingenio capaz y todo el Helicón me hubiera dado, los tristes votos conseguiría de sus pobres hermanas.
De estas dos causas seguiré la parte por do el ingenio inspira, el arte adiestra sin que de su propósito me aparte. Si admite la deidad sagrada vuestra, Fébeas cultoras de Helicón divino, comunicarse a la bajeza nuestra.