Ejemplos ?
No es ni será hombre de mi simpatía. Hay que seguirle el juego hasta reventar». Mola, por su parte, le dijo que no veía otra alternativa que la proclamación de Franco.
Se le puso el nombre de La Chicharra (original ¿verdad?) por ser un animal muy popular en la zona que canta en los cálidos veranos manchuelos “hasta reventar”, y que, precisamente, es lo que hacen los músicos cuando se juntan en esta fiesta, al decir de algunas gentes que la ven desde lo alto: “míralos, parecen chicharras, no se cansan nunca, tocan y cantan sin parar”.
En los seres vivos, este movimiento del agua a través de la membrana celular puede producir que algunas células se arruguen por una pérdida excesiva de agua, o bien que se hinchen, posiblemente hasta reventar, por un aumento también excesivo en el contenido celular de agua.
Tiene un alto grado de narcisismo y es amante de la fama y del baile. Su casa está llena de trofeos, tantos que tiene una habitación entera con trofeos hasta reventar.
Pensadores (Improvisación narrada): Los actores salen un momento de la situación para narrar lo que están pensando. ¿Que me querí decir?: Participan dos actores que se enojan hasta reventar con una frase que dice el otro.
El jesuita Bernabé Cobo, en el siglo XVII, escribió en un capítulo dedicado a las comidas y bebidas de los indios, sobre un guisado llamado “motepatasca”, preparado con maíz cocido hasta reventar.
Y, sin embargo, cuántas maldiciones, cuan merecidas imprecaciones no debía yo vomitar contra Fotis, por haberme convertido en asno y no en perro. Étos, por lo menos, se regalaban hasta reventar con los restos de una suculenta comida.
Por ti yo no conozco la angustia de representar un papel, mantenerme a la fuerza en un escalón, trepar con esfuerzos propios, reñir por jerarquías, inflarme hasta reventar.
Todo el día se pasa bebiendo, se harta hasta reventar y se refocila con mil amantes.» Viendo este mal recibimiento, respondió el marido: «¿De qué te quejas?
-Voy a parar, señor, y usted me perdonará tanta franqueza, a que si el hijo del carretero quiere pasteles y rosquillas, que las coma en buen hora hasta reventar, pero no con mi dinero.
Y así chillaba; «¡Cómo, este glotón satisfará tranquilamente su voracidad y a fuerza de comer llenará hasta reventar las insaciables profundidades de su barriga, sin apiadarse de mi pena, sin recordar la deplorable catástrofe de su difunto dueño!
Los más furiosos apóstoles de la procreomanía recomiendan la fecundidad hasta reventar a las otras mujeres; jamás recurren a buscar partidarios entre nosotras.