hasta mañana

Traducciones

hasta mañana

a domani
Ejemplos ?
La madre y la hija se guiñaron, y la primera respondió apaciblemente: -Voy a dar a usted ejemplo de obediencia y de juicio. Buenas noches, señor Capitán; hasta mañana.
¿No se la echó de tan valiente y batalladora el día que me llamó indio bravo? -Pues no me arrepiento de ello, amigo mío... Pero basta de despropósitos y hasta mañana. -¿Se va usted?
Curate bien y no es nada... Hasta mañana -Hasta mañana -se alejó Podeley apresurando el paso, porque en los talones acababa de sentir un leve cosquilleo.
-Pos sí, señor, que me lo debes; que tengo yo que ajustarte a ti unas cuentas, y sobre to, que no quiéo yo que te vayas hoy, sino que te quedes hasta mañana.
Conque olvidarte procura de que yo soy la persona que irá a cenar, y no olvides que el amigo será un momia, que tú serás quien nos sirva, y que por cuenta redonda bien te dará cien doblones quien la da doscientas onzas.» Y así acabando don Juan hasta los ojos se emboza y parte añadiendo bajo: «Hasta mañana a estas horas.» Quedó la criada un punto embebecida y absorta, sin una idea en el alma ni una palabra en la boca, viendo cómo por la entrada de una escalerilla angosta el impetuoso don Juan se hundía como una sombra; que siempre aturde y fascina la vista de una persona que tantos doblones gana y tan seria los derrocha.
– ¡Muy bien elegido el sitio, campeoncete mío, y haremos como los caballeros! ¡Hasta mañana entonces, y por San Jorge que la noche te parecerá corta!
Y mandó al asistente traer las prendas. Facundo comenzó a recuperar; cuando igualaron pesos, sonrió diciendo al huésped: -Bueno, amigo, a recoger, y hasta mañana.
Rodolfo no miraba hacia atrás, Emma corrió detrás de él inclinándose a la orilla del agua entre malezas: ¡Hasta mañana! exclamó. Rodolfo estaba ya al otro lado del río y caminaba deprisa por la pradera.
Sonó en esto una llave, y percibiendo por las junturas, luz de una ventana, fuése Genaro a la espesura huyendo diciéndose los dos: «Hasta mañana.» --- Quien en el cuarto entró de Valentina fué su tutor, el juez; porque Genaro, acechando a favor de la espesura, en la ventana vió clara y distinta aparecer del viejo la figura.
Los tres hombres se consultaron con la mirada, y, por último, el subgerente, encogiéndose de hombros, dijo bajo la aquiescencia del padre: –No... tiene tiempo hasta mañana a las tres.
DESPEDIDA Pero no, ya no salgas, estrella mía, porque ya en el oriente despunta el día: no salgas, porque el doble sol de tus ojos a la luz de el del cielo va a dar enojos. ¡Adiós, sol de las flores, rosa sultana; rosal de mis amores, hasta mañana!
Entonces los despedía con un esperanzado "hasta mañana"; y, cual si fueran pedazos de su alma, se quedaba mirándolos, en actitud vigilante, hasta que se perdían en algún recoveco del camino.