Ejemplos ?
Aquel hombre tímido, para quien un triunfo que otros divulgaban era una abominación, un pecado irredimible, callaría hasta la muerte.
Los cinco libros primeros de los Annales de Cornelio Tacito : que comienzan desde el fin del Imperio de Agusto hasta la muerte de Tiberio...
---Y yo te juro amor mio Ante esa virgen piadosa Ser tuyo aunque á nuestro amor El universo se oponga. (20) Y una y otra vez juraron Asi de hinojos, y á solas Adorarse hasta la muerte Como esposo y como esposa.
propuesto te lo hubiera si mi contraria suerte más venturoso porvenir me abriera. Yo nada puedo darte, nada puedo ofrecerte, mi Valentina, más que idolatrarte, y amarte como a Dios hasta la muerte.
7-30 El ejercito, gran protagonista de la política exterior, in Historia general de Espana y America, tome VI : La epoca de plenitud hasta la muerte de Felipe II (1517-1598), Madrid, ed.
Que la solterona sin familia transfiera su ternura a sus animales caseros, que el solterón se convierta en apasionado coleccionista, que el soldado defienda hasta la muerte algo que en realidad no es sino una seda de colores, que en las relaciones amorosas nos colme de felicidad un apretón de manos prolongado durante un segundo o que un pañuelo perdido produzca en Otelo un ataque de ira, son ejemplos de desplazamientos psíquicos que nos parecen incontrovertibles.
el hambre, la caminata sin fin, la caída del desfallecimiento, la picada del insecto, las enfermedades y hasta la muerte, pero sin someterse a la insolencia del enemigo de siglos.
Sumándose a estas fieras, están las víboras como la equis, la coral, culebra verde y arañas venenosas de aspecto repugnante, que andan filtrándose por debajo de los árboles, devorando el espacio con las luces ígneas de sus ojos. Estas arañas, como los alacranes, son temidas, porque con sus aguijones venenosos pueden causar hasta la muerte.
Y, con el alma triste hasta la muerte, el conde sintió que sus ojos se humedecían ante lo fallido de su caridad con límite, de su caridad burguesa...
(Se retuerce los brazos presa de grande agitación.) DON BENITO Entonces, ¡sobre tu cabeza pesará el cadáver de Juan y el remordimiento roerá tu corazón hasta la muerte!
Tuya soy, Ricardo, y tuya seré hasta la muerte, si ya otro mejor conocimiento no te mueve a negar la mano que de mi esposo te pido.
Heroísmo de amar hasta la muerte, que el corazón rendido te inmolara, con una noble sencillez tan clara como el gozo que en lágrimas se vierte.