Ejemplos ?
Y mucho os ruego, pues a todos es notorio todo esto, que así como hasta aquí a mí me habéis tenido y obedecido por señor nuestro de aquí adelante tengáis y obedezcáis este gran rey pues él es vuestro natural señor y en su lugar tengáis a este su capitán; y todos los tributos y servicios que hasta aquí a mí me haciades, lo haced y dad a él, porque yo asimismo tengo que contribuir y servir con todo lo que me mandare; y demás de hacer lo que debéis y sois obligados, a mí me haréis en ello mucho placer”.
El bovino que venía circulando y proliferando en nuestra campaña quizás desde principios del siglo XVII (no es hora de averiguaciones precisas) atrajo hasta aquí, en efecto, a los Fundadores paraguayos, correntinos, santafecinos y porteños de la conquista.
-Vienen por COAXALPA, donde está la tierra llena de arenales y se enredan los pies como si una serpiente lo provocara y no dejara avanzar, pero ellos están venciendo el obstáculo. Ya lo pasan. Tanto es su coraje para llegar hasta aquí. -¿Y ahora por dónde vienen?
Dejen que mi sabio cuidador, el que los ha traído hasta aquí, descienda y verán que cuando llegue allá en donde ustedes están, él se ira volviendo cada vez mas joven.
Todos se encuentran tan llenos de impurezas como cualquier hijo de vecindades malditas; si eran curas, tuvieron hijos; si eran revolucionarios tuvieron sus defectillos sexuales; hasta Sor Juana resulta que murió rica por tantos poemas que vendía y que la promotora virreina negoció en la corte virreinal y reinal como premio a los favores recibidos... Esos historiadores de los nuevos regímenes merecen un hasta aquí.
Pero por lo que hemos contado hasta aquí, sólo nosotros sabemos en nuestros días, cuál fue la verdad: Una aterradora y real verdad que se confunde con una real y aterradora historia de crueldades EL PATÉTICO RELATO DE LOS INDIOS TRISTES -Oye papá, ¿Por qué dicen que nosotros, los mexicanos, a veces parecemos muy tristes, siempre como adormecidos?- Preguntó Juanito con la inocencia curiosa de sus ocho años.
Alcibíades: Pues bien, digo si Dios quiere; y añado, que para lo sucesivo vamos a mudar de papeles, tú harás el mío y yo el tuyo, es decir, que yo voy a mi vez a ser tu amante, como tú has sido el mío hasta aquí.
El local donde se cumplieron estos actos, corrientemente considerados hasta aquí en la historia como uno solo, realizado en dos etapas, fue el alojamiento particular de Artigas, sito en el lugar denominado entonces “Las Tres Cruces”, a “tres quartos de legua de la ciudad de Montevideo y con habitaciones de regular comodidad” según textual información de la época a la vista.
en que ella sea llevado al debido efecto en todos los pueblos y ciudades de las Provincias Unidas, habiendo nombrado ya sus diputados sin haberla reclamado y que cualquiera novedad por parte de la capital pudiera producir mayores males que los que representa el síndico, no ocurriendo además a arbitrio que pueda evitarlo sin aquel riesgo, determinaron no se haga novedad alguna…” Hasta aquí las observaciones bien sensatas por cierto que un poco tardíamente se expresaron en el seno del Cabildo de Buenos Aires, ciudad en que por razones obvias, la ley de octubre del 12 iba a prestarse en su aplicación a maniobras dolosas más oscuras y en mayor número.
Se acostó en el lecho en el cual había cenado, que estaba muy cerca del mío, y nos quedamos solos en la sala. »Hasta aquí no hay nada que no pueda referir delante de quienquiera que sea.
«Puede ser un ratón francés, que llegó hasta aquí con Guillermo el Conquistador.» (Porque a pesar de todos sus conocimientos de historia, Alicia no tenía una idea muy clara de cuánto tiempo atrás habían tenido lugar algunas cosas.) Siguió pues: - Où est ma chatte?
Concluyendo, señor Presidente, después de la relación de hechos hasta aquí articulados, le puedo informar sin que nadie ose tachar mi palabra de ligera o tendenciosa, que tampoco en su segunda etapa de recorrida, el convenio que tenemos en discusión ha andado su camino por sus mejores vías, las más libres y claras que en una democracia orgánica – o que se precisa de serlo – se frecuentan.