harpa

harpa

(Del fr. harpe < germ. harpa.)
s. f. MÚSICA Arpa, instrumento musical.

harpa

(Del gr. harpe.)
s. f. HISTORIA Espada antigua de hoja curva en el relieve los guerreros hititas llevan el harpa al hombro.

harpa

('aɾpa)
sustantivo femenino
instrumento musical formado por un marco triangular donde se sitúan las cuerdas de forma vertical Tomaba clases de harpa en el conservatorio.
Ejemplos ?
Ella también programó ocho presentaciones durante el Festival Airwaves de Islandia en Harpa, Islandia desde el 12 de octubre al 3 de noviembre.
Todo vecino precisado á festejar el bautizo de un mamón, un cumpleaños, matrimonio ú otra fiesta d familia, invitaba indefectiblemente á Juan Pérez, el cual no se hacía rogar para concurrir con su harpa y deleitar, gratis et amore, á los con- vidados.
Una vez sola, o numen de alegría, una vez sola endulza mis cantares, los de aquel que jamás pulsó su harpa sino al claror de antorchas funerales.
Venid á mí, yo canto los amores; Yo soy el Trovador de los festines; Yo ciño el harpa con vistosas flores Guirnalda que recojo en mil jardines: Yo tengo el tulipan de cien colores Que adoran de Stambúl en los confines, Y el lirio azúl incógnito y campestre Que nace y muere en el peñon silvestre.
¿QUIEN TOCA EL HARPA? JUAN PÉREZ (Origen de este reirán) Créanme ustedes, por la cruz con que me santiguo, que en cierta villa del Perú, que no determino pwr evitarme de- sazones, existía un tocador de harpa tan eximio que, en cer- tamen ó concurso musical, habría dejado tamañito al mismí- simo santo rey David.
Si su álito llegara al harpa del poeta, Si á mí, Señor, bajara tu espíritu inmortal, Mi corazon henchido del fuego del profeta Cantára, y no tuvieran sus cánticos igual.
No codiciaba tampoco aumento de bienes, y era feliz, á su manera, con lo que po- seía y con tocar el harpa, libre de las preocupaciones y cui- dados que la fortuna trae consigo.
como viles Que al fin habeis nacido La gloria vuestro nombre Jamas recordará, Y el harpa del poeta Que os deja en el olvido Primero que nombraros Sus cuerdas romperá.
Al atardecer me paseo por los alrededores de casa con míster Larkins, aunque me destroza el corazón ver a los oficiales que entran en ella y oírles en el salón donde miss Larkins está tocando el harpa.
Como Zoilita trajo al matrimonio, por toda dote, un regi- mienlo de enamorados galanes, éstos se turnaban para acom- pañarla en la noche, cuidando sólo de asomarse á la casa en que sonaran cuerdas, y preguntar:-— ¿Quién toca el harpa?
Aun traigo unas trovas viejas que cantar en mi harpa rota, y traigo una que otra nota sobre cuentos y consejas; y aún traigo algo que decir, pues que mi oficio es hablar, y algo traigo que contar, si me lo quieren oír.
¿Cómo cautivos levantar ahora los cánticos que al viento un día daba nuestro libre acento?» ¡Yerta quede mi mano, oh dulce patria, si en comarca ajena jamás del harpa los bordones toca!