Ejemplos ?
Para nosotros las inclemencias del cielo son oreos, refrigerio las nieves, baños la lluvia, músicas los truenos y hachas los relámpagos.
Por todas partes se veían cruzar escuderos caracoleando en sus corceles ricamente enjaezados, reyes de armas con lujosas casullas llenas de escudos y blasones, timbaleros vestidos de colores vistosos, soldados cubiertos de armaduras resplandecientes, pajes con capotillos de terciopelo y birretes coronados de plumas, y servidores de a pie que precedían las lujosas literas y las andas cubiertas e ricos paños, llevando en sus manos grandes hachas encendidas, a cuyo rojizo resplandor podía verse a la multitud que, con cara atónita, labios entreabiertos y ojos espantados, miraba desfilar con asombro a todo lo mejor de la nobleza castellana, rodeada en aquella ocasión de un fausto y un esplendor fabulosos.
XXII Esos son los espíritus de los valientes que, en defensa del genio que te protege, sucumbieron al golpe de las hachas de Cutac: Dobla en tierra la rodilla, que tu padre va a dejar el seno de la tumba para guiarnos a través de la noche, del pantano y las sombras de los valientes, al sitio en que, cubiertos de musgo y escondidos entre las hierbas altas y silenciosas, hallaremos los restos mortales, única reliquia del ara de Vichenú.
Éstos de Ostrow merecen lo que les pasa. ¿Por qué no toman sus hachas de leñadores? -Lo esencial -gañó una loba joven que quería dar pitanza a sus cachorros- es ver si entre la hoguera hay algo.
Ni la piedra sabían entonces los hombres cortar: luego empezaron a darle figura, con unas hachas de pedernal afilado, y ésa fue la edad nueva de piedra, que llaman «neolítica»: neo, nueva, lítica, de piedra: paleo, por supuesto, quiere decir viejo, antiguo.
invertidos en agua de Colonia para uso y consimio de su excelencia el Libertador, gasto que corre parejas con la partida aquella del Gran Capitán:— En hachas, picas y azadones, tres millones.
Era su presencia agüero De horrendas calamidades, Y era su nombre un conjuro De desventuras y males. Seguíanle por do quiera En apiñada falange Alguaciles y verdugos Con hachas y con dogales.
¿Qué es eso? Aún no han comenzado cuando lo dejan... ¿Qué resplandor es aquel?... ¡Hachas encendidas! ¡Literas! Es el señor arzobispo.
Las tierras eran de lo mejor para sembrar, y la princesa tenía fama de inteligente y hermosa; así es que empezó a venir de todas partes un ejército de hombres forzudos, con el hacha al hombro y el pico al brazo. Pero todas las hachas se mellaban contra el roble, y todos los picos se rompían contra la roca.
Luego los hombres encontraron el cobre, que era más blando que el pedernal, y el estaño, que era más blando que el cobre, y vieron que con el fuego se le sacaba el metal a la roca, y que con el estaño y cobre juntos se hacía un metal nuevo, muy bueno para hachas y lanzas y cuchillos, y para cortar la piedra.
Cayó el teucro como en el monte la encina, el álamo o el elevado pino que unos artífices cortan con afiladas hachas para convertirlo en mástil de navío; así yacía aquél, tendido delante de los corceles y del carro, rechinándole los dientes y cogiendo con las manos el polvo ensangrentado.
Los rayos del sol, a través de las altas ventanas ojivales, entraban en los salones vacíos, donde sólo resonaban mis pasos. Permanecí largo tiempo asomado al mirador; del silencioso bosque llegaban los acompasados golpes de las hachas de los leñadores.