Ejemplos ?
Y con esta preciosa carga una semana después entrábamos al tabuco de Taman. -Déjame a mí; yo le hablaré -dijo el primo Guillermo Emilio.
Pero si queréis hablaré a mi manera, refiriéndome solamente a cosas verdaderas sin caer en el ridículo de pretender contender con vosotros disputándoos la elocuencia.
ecuerdo una revolución que pretendimos hacer contra don José M. Torres, vicerrector entonces y de quién más adelante hablaré, porque le debo mucho.
Fui presentado y acogido como un amigo de la familia. No hablaré ni de la cena, ni de la conversación posterior, en la que participé muy poco.
El señor Martínez Montt (Presidente).- Aprobada la cuestión previa planteada por el Honorable señor Rodríguez de la Sotta. El señor Neruda.- Entonces, hablaré en la sesión de esta tarde.
No os hablaré de la magnificencia de las salas, de la fragancia de exóticas y maravillosas flores, entre las cuales cantaban hermosas doncellas, de los torrentes de luz y de música, del placer salvaje e inefable que gusté entre los brazos de la doncella.» En este punto, el ermitaño dejó de hablar.
no pude resistir más y le dije: -Mañana me marcho del pueblo para no verte más, ¿quieres bailar conmigo por postrera vez? No te hablaré de amor, nada te diré que pueda ofenderte.
Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. 30. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; 31.
Según ellas, estos dones eran inevitablemente otorgados a todo niño (de un sexo o de otro) que tuviera la desgracia de nacer en viernes y a medianoche. No hablaré ahora de la primera de las predicciones, pues esta historia demostrará si es cierta o falsa.
París está en pleno verano. Hay un calor horrible. Poco a poco hablaré en francés correctamente. Escríbame siempre. No me olviden.
Ana: ………Sólo decir puedo que es un don Carlos de Olmedo el galán. Mas han llamado; mira quién es, que después te hablaré, Celia. Celia: ………………¿Quién llama?
En su apuro, se dirigió al médico Eryximacos, a cuyo lado estaba sentado, y le dijo: Es preciso, Eryximacos, que me libres de este hipo o que hables por mí hasta que se me haya pasado. -Haré lo uno y lo otro, contestó Eryximacos, porque hablaré en tu lugar y tú en el mío cuando cese tu hipo.