Ejemplos ?
Y Néstor, caballero gerenio, les arengó diciendo: —¡Oh dioses! Habláis como niños chiquitos que no están ejercitados en los bélicos trabajos.
Si habláis de otra cosa, no tengo nada que decir, pero por poca que sea la duda que alberguéis acerca de lo que he dicho, no tengáis el menor reparo en decirme con toda franqueza si os parece que falta algo a mi demostración; asociadme a vuestras pesquisas, si creéis que con ayuda mía saldréis más fácilmente de dudas.
¿No habéis experimentado, señores, en vuestros paseos solitarios –en aquellas horas, en que el alma, acordándose de su destino, quisiera levantarse de la tierra, y respirar aires de mejor mundo–; no habéis experimentado la necesidad de un libro escrito en el idioma que habláis desde la cuna?
Sócrates parecía ocupado con lo que acababa de decir; nosotros también lo estábamos, y Cebes y Simmias hablaban en voz baja. Observolo Sócrates y les preguntó: ¿De qué habláis?
---- Los mismos que condenan como desleales a los obreros, que se rebelan contra los amos y que piden cárcel para los que cometen algún pequeño robo moralizan a la sociedad ofreciendo premios a los delatores y a los traidores. ---- Habláis de amor a los hijos mientras vuestra pasividad les prepara una vida de esclavitud.
Entonces Pluvioso respondió: “No os aflijáis. Vuestro es el fuego perdido del cual habláis”; les respondió Pluvioso. “Verdaderamente, oh dios, oh sostén nuestro, oh nutridor nuestro, oh dios nuestro”, dijeron, dándole gracias.
2.0 CABALLERO.––En vano intentaréis negar que tomó este camino. KUONI y RUODI. ¿De quién habláis, caballero? Ier. CABALLERO.––––(Viendo la barca.) ¿Qué veo?...
—¡Por Hércules! dije yo entonces, me habláis de un hombre irresistible, si por cima de todo esto posee una cosa muy pequeña. —¿Cuál es?
—¿Y en qué servirle aquí la justicia puede? —En dar libertad a ese hombre, que por Dios que está inocente. —Ved lo que habláis. —Está dicho, el asesino no es ese.
-Señor -respondí manifestando una frialdad que estaba lejos de poseer-, dado que habláis con enigmas, no os extrañará que os haya escuchado sin convencimiento.
Si yo pudiera, os arrojaría al mar ahora mismo. Próspero contestó: -En Dios y en su Santísima madre, creo que no habláis con nosotros, los tres hermanos Cerdera.
MARGARITA Sí; mas hacedme la bondad primero de decirle la hora al compañero, que tiene el sueño a fe bien importuno. POSADERA Pero, ¿de quién habláis?