habano

(redireccionado de habanos)
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habano, a

1. adj. De La Habana, capital de Cuba.
2. Del color del tabaco claro.
3. s. m. Cigarro puro elaborado en Cuba siempre se fuma un habano después de comer.

habano, -na

 
adj. De La Habana y p. ext. de Cuba.
De color de tabaco claro.
m. Cigarro puro de Cuba.

habano

(a'βano)
sustantivo masculino
cigarro puro de Cuba Su amigo le trajo habanos como recuerdo de Cuba.
Sinónimos

habano

sustantivo masculino

habano:

tagarninapuro, cigarro, tabaco,
Traducciones

habano

Havanna

habano

/a
A. ADJ, SM/F = habanero
B. SM (= puro) → Havana cigar
Ejemplos ?
En su juventud, antes de asumir la música como forma de vida desempeñó diversos oficios como el de albañil y vendedor de habanos.
Lo más carismático de este personaje es que casi siempre le pide fuego a las víctimas de los operativos realizados, para encender uno de sus habanos.
Forma de presentación del tabaco: el fumar puros, habanos o pipa tiene casi las mismas probabilidades de causar cáncer de pulmón que fumar cigarrillos.
En el camino, nuestro cicerone, más aplacado, sacó de la faltriquera un paquetillo, y mostrándomelo secretamente: Caballero -me dijo al oído-, cigarros habanos, cajetillas, cédulas de...
Dijo que era rico, muy rico. Despilfarró ostensiblemente el champaña; arrojó habanos casi enteros; se cuajó las manos de brillantes.
¡Ahí es nada! Comprar una docena de cigarros hamburgueses, imitación de habanos. A Napoleón se le cansaban las quijadas de chupar y chupar para conservar el fuego de los apagosos mastodontes, y se apoderaron de su áni­ mo mil legiones de diablos azules, y mandó destituir a Susini, y dijo que la tal honradez de la Honradez era engañabobos y pamplinada.
no, y daría por ellas, -si volviera también la juventud,- y su palacete en la ciudad, de piso tan pulido que no se atreve a tirar en él el pucho de los cigarros habanos que ahora fuma; y la salivadera dorada, alrededor de la cual escupe con tanta prolijidad, para hacerle el gusto a su señora; y su cocinero extranjero que no quiere oír hablar de puchero a la criolla, ni ha visto nunca un asador; y la levita de última moda, con la cual, por cierto, no alcanza a tener la elegancia que le daba su traje criollo; y el lustroso sombrero de copa alta con que ha creído deber coronar su cabeza melenuda, en señal de su alta posición; y hasta los sueltos de la vida social que anuncian al mundo atento los menores acontecimientos de su vida privada...
Después, en la manga que a Trujillo había regalado un pariente, voluntario en la guerra de Cuba, hicieron café... y al sacar Caín dos habanos peseteros...
el se los proporcionará baratos y buenos de los que vende su conocido; en esta venta ganará medio peso. ¿Se le han concluido a Ud. los habanos? El sabe dónde los hay superiores: con esta especulación fuma gratis una semana.
Por si usted no lo sabe, diréle que allá en tiempos no leja­ nos fui concejal, y saqué en limpio que los mejores oradores eran los que fumaban más ricos habanos.
Y no pudiendo regalar a Juanito una caja de cigarros habanos, porque no la tenía, y aunque la hubiera tenido no se la hubiera regalado, porque el pulmón de Juanito no estaba aún para purear, le regaló una cajetilla de pitillos de esos que saben a rejalgar de lo fino.
Aquí un corro de fumadores, yankees, estirados en mullidos sillones, y los pies sobre una mesa, enviaban al aire en perfumadas espirales el humo de sus habanos; allí, sobre los cojines de un diván, un congreso femenino discutía a media voz, sobre modas y saraos.