guitarra

guitarra

(Del ár. kitara < gr. kithara, cítara.)
1. s. f. MÚSICA Instrumento musical de cuerda compuesto por una caja de madera de formas redondeadas, con las tapas planas paralelas, y un mástil con un clavijero donde se sujetan las cuerdas que suenan al ser pulsadas con los dedos.
2. s. m. y f. Persona que toca este instrumento musical es el guitarra de un grupo. guitarrista
3. s. f. INDUSTRIA Herramienta para quebrantar y moler yeso hasta reducirlo a polvo.
4. guitarra eléctrica MÚSICA Instrumento musical en el que la vibración de las cuerdas es captada por un electroimán y amplificada por un equipo electrónico.
5. estar bien o mal templada una guitarra coloquial Encontrarse una persona de buen o mal humor.

guitarra

 
f. mús. Instrumento músico de cuerda que se compone de una caja de madera con un agujero circular en el centro de la tapa y un mástil con trastes; tiene seis cuerdas que se pulsan con los dedos de una mano, mientras las pisan los de la otra.
guitarra eléctrica Instrumento músico semejante a la guitarra, en el cual las vibraciones sonoras producidas por las cuerdas son amplificadas eléctricamente.
Instrumento para quebrantar y moler el yeso.

guitarra

(gi'tara)
sustantivo femenino
música instrumento musical de cuerda con una caja de resonancia curva por los lados, unida a un mástil Tu padre toca la guitarra de maravilla.
guitarra de cuerdas finas de metal, que produce un sonido brillante y metálico Me agrada el sonido de las guitarras acústicas.
guitarra con micrófono y amplificación electrónica Los grupos de rock utilizan generalmente guitarras eléctricas.
Traducciones

guitarra

guitar

guitarra

китара

guitarra

guitarra

guitarra

guitar

guitarra

Gitarre

guitarra

κιθάρα

guitarra

gitaro

guitarra

kitara

guitarra

guitare

guitarra

gitár

guitarra

chitarra

guitarra

gitaar

guitarra

gitara

guitarra

violão, guitarra

guitarra

chitară

guitarra

гитара

guitarra

gitarr

guitarra

gitar

guitarra

جيتار

guitarra

kytara

guitarra

gitara

guitarra

ギター

guitarra

기타

guitarra

gitar

guitarra

กีตาร์

guitarra

đàn guitar

guitarra

吉他

guitarra

吉他

guitarra

גיטרה

guitarra

A. SF (= instrumento) → guitar
chafar la guitarra a algnto queer sb's pitch
ser como guitarra en un entierroto be quite out of place, strike the wrong note
estar con la guitarra bien/mal templadato be in a good/bad mood
guitarra bajabass guitar
guitarra clásicaclassical guitar
guitarra eléctricaelectrical guitar
B. SMFguitarist
guitarra solista (en concierto) → solo guitarist; (en grupo) → lead guitar
Ejemplos ?
¡Viejo pueblo del sol y de los toros, así conserves por los siglos de los siglos, tu genio mentiroso, hiperbólico, jacaresco, y por los siglos te aduermas al son de la guitarra, consolado de tus grandes dolores, perdidas para siempre la sopa de los conventos y las Indias!
Y por los cañaverales, testigos que conocen lo que falta. Sueño concreto y sin norte de madera de guitarra. SIGUE Por el camino llano dos mujeres y un viejo con velones de plata van al cementerio.
«¡Morir!», seguían cantando los vagabundos con desgarrador gemido. «¡Morir!», repetían las cuerdas de la guitarra gravemente. Y fue en vano que los cornetines rugiesen más alto la canallesca matchicha; que chillaran las muchachuelas perseguidas por audaces manos, y los cantores del Amor y la Muerte fuesen con el sombrero en la mano implorando una limosna, cayendo de golpe de las melancolías de la romanza a la miserable mendicidad.
El adolescente en momentos se pasa horas y horas escuchando música moderna, a pesar de los fuertes disgustos con los mayores que detestan sus gustos, por considerarlos pocos atractivos y nada musicales, y tiene deseos de aprender a tocar la guitarra electrónica, la batería y en menor escala el piano, el acordeón y el órgano.
Y la Luna llega, y su femineidad, a encender la noche, queriendo otorgar, el paraje perfecto que ha de acompañar, a todos los amantes de esta gran ciudad EL ANDANTE Yendo hacia "Las Torpederas", con la guitarra en la mano; un muchacho tierno juega, a sentirse enamorado.
Las gaviotas hacen lo suyo, ponen ritmo a su paso; todo es un acorde perfecto, para este clímax de relajo. Se suspende la misión; y, en la Caleta “El Membrillo” ha parado; la guitarra y su voz, no requieren seguir andando.
Y, cuando Loaysa quería que los que le escuchaban le dejasen, dejaba de cantar y recogía su guitarra, y, acogiéndose a sus muletas, se iba.
Cuatro o cinco veces había dado música al negro (que por solo él la daba), pareciéndole que, por donde se había de comenzar a desmoronar aquel edificio, había y debía ser por el negro; y no le salió vano su pensamiento, porque, llegándose una noche, como solía, a la puerta, comenzó a templar su guitarra, y sintió que el negro estaba ya atento; y, llegándose al quicio de la puerta, con voz baja, dijo: -¿Será posible, Luis, darme un poco de agua, que perezco de sed y no puedo cantar?
-¡Por Dios!, Luis -replicó Loaysa, que ya sabía el nombre del negro-, que si vos diésedes traza a que yo entrase algunas noches a daros lición, en menos de quince días os sacaría tan diestro en la guitarra, que pudiésedes tañer sin vergüenza alguna en cualquiera esquina; porque os hago saber que tengo grandísima gracia en el enseñar, y más, que he oído decir que vos tenéis muy buena habilidad; y, a lo que siento y puedo juzgar por el órgano de la voz, que es atiplada, debéis de cantar muy bien.
Siguiendo el ejemplo de su padre pronto demostró un claro talento para el arte, y desde muy niño se interesó en el aprendizaje de la guitarra, la concertina y el armonio, siendo su progenitor quien le inculcó los rudimentos musicales, cuando lo llevó ante el sacerdote italiano José Basso para que le enseñe composición y armonía.
Si viene a oír las discusiones estamentales, en buen hora, por lo que respecta al Estamento de Procuradores; pues en el de Próceres han encaramado al público en un camaranchón estrecho y «cortilargucho», según dice La pata de cabra, como si no quisieran ser oídos. Se está allí tan mal como en el teatro de la Cruz o en un concierto de guitarra.
-Todas ésas son aire -dijo Loaysa- para las que yo os podría enseñar, porque sé todas las del moro Abindarráez, con las de su dama Jarifa, y todas las que se cantan de la historia del gran sofí Tomunibeyo, con las de la zarabanda a lo divino, que son tales, que hacen pasmar a los mismos portugueses; y esto enseño con tales modos y con tanta facilidad que, aunque no os deis priesa a aprender, apenas habréis comido tres o cuatro moyos de sal, cuando ya os veáis músico corriente y moliente en todo género de guitarra.