guisa


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guisa

(Del germ. wisa, manera.)
1. s. f. Modo o manera se presentó vestido de una guisa muy extravagante.
2. a o en guisa de loc. adv. A modo, de tal manera utiliza un cubo a guisa de regadera.

guisa

 
f. Modo, manera o semejanza de una cosa.
A guisa, de tal guisa, o en tal guisa. loc. adv. A modo, de tal suerte, en tal manera.

Guisa (Guise)

 
Rama de la familia ducal de Lorena. Los más importantes fueron: Claudio (1496-1550), duque de Lorena, sirvió a Francisco I, el cual le nombró duque de Guisa. Francisco, duque de Guisa (1519-63), jefe de las tropas católicas. Carlos, cardenal de Lorena (1525-74), arzobispo y cardenal, duque de Reims. La casa se extinguió en 1875 con Francisco José, séptimo duque.

guisa

('gisa)
sustantivo femenino
manera de realizar una acción Agitaba su pañuelo desde el andén a guisa de despedida.
Sinónimos

guisa

sustantivo femenino

guisa:

formamodo, estilo, manera, suerte,
Traducciones

guisa

guise

guisa

wise

guisa

mom

guisa

ستار

guisa

幌子

guisa

幌子

guisa

במסווה

guisa

SF
1. a guisa de: se puso una cinta a guisa de pulserashe wore a strap like a bracelet
usando el bastón a guisa de batutausing his walking stick like o as a baton
2. de tal guisain such a way (que that)
Ejemplos ?
-Hijas mías -díjoles el venerable vicario de J., que notó su displicencia-, no os mortifiquéis por nosotros. Os lo ruego, divertíos a vuestra guisa.
A CARTA DE LA LIBERTADORA Los limeños, que por los años de 1825 á 1528, oyeron can- tar en la Catedral, entre la Epístola y el Evangelio, á guisa de antífona.
«¡Aquí de don Quijote!» pensaba yo una noche que tal sucedía. «¿Qué hiciera con nosotros el valeroso manchego, si en esta guisa nos hallara?
Aunque en materia de bella literatura me he llamado al goce de jubilación, y en esto de tradicionar (páseme el verbo soy ya como el herrero aquel á quien machacando se le olvidó el oficio, los libros de usted han conseguido que se me suba San Telmo á la gavia y, como no soy río, atrás me vuelvo en mi propósito de cesantía, y ahí va, como dice la leyenda del caballo de copas, ésta mi carta, quje, á guisa de prólogo, estimare á usted publique cuando le venga en gana echar á correr corles un cuarto tomo, que de buena tinta sé está usted condimentando y puliendo.
Debe de estar, como la mayor parte de los hombres, por de fuera encuadernado con un lujo asiático, y por dentro en blanco; su carpeta, que será más elegante si puede cerrarse a guisa de cartera, debe ser de la materia más rica que se encuentre, adornada con relieves del mayor gusto, y la cifra o las armas del dueño; lo más caro, lo más inglés, eso es lo mejor; razón por la cual sería muy difícil lograr en España uno capaz de competir con los extranjeros.
Para realizar tales prodigios, hale bastado a ese tronera con una visita que giró a caballo por todos mis estados (llevando en la mano el sable, a guisa de bastón), y con una hora que va cada día a las oficinas de mi casa.
Todo parecía dormir a la luminosa caricia de la luna, cuando escalando ágil la cañada se destacó a espaldas del lagar la silueta garrida de Toño el de Carambuco, un zagal de no más de veinte años, fuerte, elástico, cenceño, de semblante atezado, de ojos de fiero y franco mirar, de labios gruesos y de pelo bravío; pantalón de pana, rojo ceñidor, recios zapatones de baqueta, blanca camisa, amplio pañuelo azul a guisa de corbata; al hombro, la chaqueta de paño burdo, y en la mano, la indispensable escopeta.
Veintiséis o veintisiete primaveras podría contar nuestro protagonista, y era de tez morena, grandes ojos de lánguidas y adormecedoras pupilas, con facciones de correcto dibujo, curvas mejillas, donde azuleaba la barba cuidadosamente afeitada, como el bigote; sus labios eran frescos y encendidos; como de marfil su dentadura, algo grande y desigual; su cabello, abundante y sedoso, tan oscuro como sus bien arqueadas y pobladísimas cejas y como sus larguísimas pestañas, desbordaba por bajo el ala del airoso rondeño gris, y era vigorosa y cenceña su figura, que avaloraban ajustado marsellés, ceñidor y pañuelo de raso azul que lucía a guisa de corbata sobre la bordada y blanca pechera de la camisa.
Don Carlos Anaya, asistente a esa reunión, refiere el desarrollo de la misma en sus memorias todavía inéditas de estas guisa, “ Los SS diputados se contrageron a explanar la urgente necesidad en que se encontraba el gobierno de la Patria de llamar a sí la concurrencia del Ejército; mas varios ciudadanos tomaron la palabra para rebatir esa urgente necesidad y de las obligaciones y compromisos de esa misma autoridad para protejer y sostener la libertad de los pueblos en cuya confianza habían desplegado toda clase sacrificios “, etc.
Fray Ambrosio, guardando el rito, masculló primero algunos latines, y luego embocó la jícara: cuando le dió fin, murmuró a guisa de sentencia, con la elegante concisión de un clásico en el siglo de Augusto: —¡Sabroso!
Fallecido fray Martín en Noviembre de 1639, á los sesenta años de edad, nadie se quedó en mi tierra sin reliquia de un retacito del hábito ó de la camisa, ó por lo menos sin una pulgarada de tierra extraída de la sepultura, tierra que guardaban en un saquito de terciopelo, y que, á guisa de relicario, llevaban los crédulos devotos pendiente del cuello.
SUNTO CONCLUIDO El 2S de Septiembre de 1814 alzóse en la ciudad de La Paz un poste, colgado del cual se balanceaba un cadáver sobre cuya frente, y á guisa de Inri, habían puesto un cartel con estas palabras: Asunto concluido.