Ejemplos ?
Lo que decía Homero de los dioses que inspiran audacia a ciertos guerreros puede decirse con más justicia del Amor que de ninguno de los dioses.
Dice un hombre que ha visto a Santiago En tropel con doscientos guerreros: Iban todos cubiertos de luces, Con guirnaldas de verdes luceros, Y el caballo que monta Santiago Era un astro de brillos intensos.
¡Constructores agrícolas, civiles y guerreros, de la activa, hormigueante eternidad: estaba escrito que vosotros haríais la luz, entornando con la muerte vuestros ojos; que, a la caída cruel de vuestras bocas, vendrá en siete bandejas la abundancia, todo en el mundo será de oro súbito y el oro, fabulosos mendigos de vuestra propia secreción de sangre, y el oro mismo será entonces de oro!
Carlos VIII se vio dueño de la Toscana y del Reino de Nápoles sin haber casi hecho uso de la espada, y toda su corte atribuyó esta felicidad inesperada a que los príncipes y la nobleza de Italia se divertían más procurando hacerse ingeniosos y sabios, que en ejercitarse para ser vigorosos y guerreros.
Santos, monjes, ángeles, demonios, guerreros, damas, pajes, cenobitas y villanos se rodeaban y confundían en las naves y en el altar.
Con el trunco pendón que me cubre se cobijan mis puños guerreros donde escudos silentes resisten su caída en flagrantes deseos… Ardiendo el corazón me desconozco… Un vuelco me hace añicos los espejos para no ver más lágrimas.
El del coronel Francisco Crespo que, con igual motivo, escribía al jefe de lso Treinta y Tres y le felicitaba del hecho “ que viene a dar fin a las fatigas y penurias que por la salvación de la patria pasaron los bravos guerreros orientales con la cooperación de la República Argentina ”.
Pero cuando los bravos guerreros brabanzones se agitaron en la escena, viendo a lo lejos el misterioso cisne y su barquilla, y se fue armando en la imperial corte una batahola de dos mil demonios, el público, por acción refleja, se movió ruidosamente, arrellanándose en el asiento, tosiendo, suspirando, revolviéndose para hacer provisión de silencio.
Y en plena frialdad sonreí de la mentira humana, que, temiendo a la muerte, finge desearla, para dar el excitante del peligro a sus alegrías y tristezas; que juega con ella de mentirijillas, amándola como aman los niños los juguetes guerreros: remedos de armas mortíferas que no pueden causarles daño.
Pero Pluvioso sabía, y Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, sabían; conocían lo que estaba decidido, pues no tenían ni sueño ni reposo desde que se habían preparado los arqueros, los guerreros.
Su Majestad se puso a mirar alrededor de él y vió que le rodeaban 2.500 carros, compuestos por los mejores guerreros de los vencidos de Hatti y de las numerosas regiones extranjeras que estaban con ellos, de Arzawa, de Masa y de Pidasa, habiendo tres hombres por carro, actuando con fuerza, mientras que no había ningún oficial superior conmigo, ni carros, ni soldados del ejército, ni escuderos, mi infantería y mis carros se habían dispersado delante y no había quedado ni uno para combatirlos.
Luego cuando la infantería y mis carros comprobaron que yo era como Montu, que mi brazo era poderoso y que Amón mi padre estaba conmigo, permitiéndome despedazar a los países extranjeros, entonces empezaron a volver al campo para pasar la noche, en el momento del atardecer y encontraron a todos los países extranjeros en los que yo había entrado yaciendo en su sangre, hasta los valientes guerreros del país de Hatti, hasta los hijos y los hermanos de su jefe...