guarida


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guarida

1. s. f. Cueva o abrigo donde se guarecen los animales salvajes el hurón encontró la guarida de conejos. cubil, madriguera
2. Refugio donde se encuentra protección su casa es una guarida de parientes gorrones. asilo
3. Sitio al que se va, o en el que se está, con frecuencia para aislarse no quiere que nadie entre en su guarida mientras escribe. rincón
4. Lugar en el que se reúnen malhechores. madriguera

guarida

 
f. Cueva o espesura donde guarecen los animales.
Amparo o refugio para ponerse en seguridad.
fig.Paraje o parajes donde se concurre con frecuencia.

guarida

(gwa'ɾiða)
sustantivo femenino
lugar donde se refugian o esconden ciertos animales Los cazadores encontraron la guarida de los osos.
Sinónimos

guarida

sustantivo femenino
1 manida, cubil, madriguera, osera, lobera, raposera, topera, cado (Aragón), cao (Aragón).
Cubil se refiere principalmente a las fieras; madriguera es cueva estrecha y profunda, donde se guarecen animales pequeños, como el conejo; cado equivale a madriguera. Hay numerosos nombres especialmente derivados de los distintos animales: osera, lobera, raposera, topera, etc.
2 amparo, refugio, asilo.
En este sentido, guarida se toma a mala parte: guarida de ladrones, de contrabandistas,etc.

guarida:

madrigueranido, refugio, caverna, cueva, asilo, amparo, cubil, antro, abrigo,
Traducciones

guarida

covile, covo

guarida

Lair

guarida

Lair

guarida

Lair

guarida

은신처

guarida

SF
1. [de animales] → den, hideout; [de persona] → haunt, hideout
2. (fig) → refuge, shelter; (= amparo) → cover
Ejemplos ?
Ya os dije canto atrás que en la guarida había encontrado Orlando a una doncella, a la que preguntó quién recluida la hubiese puesto allí.
2 Y clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la grande Babilonia, y es hecha habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles.
Aclaramos el secreto, sin embargo; y sentados con mi hermana en la sombría guarida de algún rincón, bien juntos y mudos en la semioscuridad, gozamos horas enteras el orgullo de no sentir miedo.
Cuando la fiera ha vuelto algunas veces a su guarida despoblada por el cazador, y siguiendo los rastros de sus cachorros, ha recorrido el bosque, en muy poco tiempo extingue su rabia.
Lo llevaba a los sitios en que había árboles frutales, y le daba a comer los frutos que se caían del árbol, dulces y maduros; si tenían cáscara dura, los partía con sus muelas; cuando él volvía a las ubres, lo amamantaba; cuando quería agua, lo llevaba a abrevar; si el sol le molestaba, lo ponía a la sombra; si tenía frío, lo calentaba; y al llegar la noche, conducíale a su primera guarida y lo cubría con su mismo cuerpo y con plumas que quedaban allí, resto de las que había en la caja en que lo arrojaron al mar.
-¡Je, je, je! -reía socarronamente el pececillo, sacando la cabeza por la ventana de su guarida. Y el reig daba un salto, murmurando: -Ese bicho ruin me da alcance.
Mi amo, por su excesiva pobreza, no podía procurarse para sí (y por lo tanto mucho menos para mí) un miserable haz de paja ni la más débil techumbre. Toda su guarida era una mala choza de hojarasca.
Buscando un lugar maldito a que echarme su rigor y no encontrando otro peor, me vino a botar a Quito; a Quito otra vez repito que entre toscos, nada menos, varios diversos terrenos, siguiendo, hermano, su norma, es un lugar de esta forma, disparate más o menos: Es su situación tan mala, que por una y otra cuesta la una mitad se recuesta, la otra mitad se resbala; ella sube y se cala por cerros, por quebradones, por guaicos y por rincones y en andar así escondida bien nos muestra que es guarida de un enjambre de ladrones.
Durante un mes entero no abandonó su guarida en lo más tupido del bosque, esperando con sombría paciencia de fiera que sus heridas curaran.
En lo interior del bosque está encubierta la choza reducida, llegan allí por fin, abren la puerta, y contra la intemperie hallan guarida.
ubierto de gloria y de heridas en la guerra de Sucesión, y sin blanca en la faltriquera, como entonces acontecía a casi todos los héroes, tornó un día a su desmantelado castillo el noble barón de Mequinenza, a descansar de las duras fatigas de los campamentos y comerse en paz los pobres garbanzos vinculados a su título. Dos palabras sobre el batallador y otras dos sobre su guarida.
Dissolis el obispo: quando fuere vençida, Vos seredes mas salvos, ella mas confondida: Si non nuestra sentençia serie mal retraida: Non li puede en cabo prestar nula guarida.