guarecerse


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guarecerse

(gwaɾe'θeɾse)
verbo pronominal
ponerse una persona o animal a salvo de un peligro en determinado lugar Se guarecieron de la lluvia debajo de una cornisa.
Sinónimos
Ejemplos ?
Aquellas buenas gentes no sabían una sola palabra de lo ocurrido algunas horas antes en los Chaparrales: sin duda Cayetano y los suyos habían flanqueado la venta en su huida y habían ido a guarecerse a algunos de los pueblos próximos.
La col acabó por tener tales dimensiones que, en el rigor del estío venía una manada de carneros a sestear a su sombra y a guarecerse de los ardientes rayos del sol.
Había observado que cuando un tiro estaba listo, dada la señal de peligro, los trabajadores, incluso el capataz, iban a guarecerse en un hueco abierto con ese propósito en el flanco de la montaña y no salían de ahí sino cuando se había producido la explosión.
Ya sobre el agua estancada De silenciosa laguna, Al asomarse, la luna, Se miraba retratada. Y haciendo un estraño ruido En las hojas trompezaban Los pájaros que volaban A guarecerse en su nido.
Conoció Poldy al fin el peligro en que se hallaba, se avergonzó de ceder con tanta facilidad a quien veía y oía por vez primera; y, prestándole fuerzas su lastimado decoro, rechazó con violencia a su amante, se desprendió de entre sus brazos, y procuró guarecerse de su atrevimiento huyendo desalada y refugiándose en el castillo.
La inocente muchacha tragó el cuento; mas el hado en aquél mismo momento los truenos arreció con tal bramido que la pobre, asustada, va a acogerse a los brazos abiertos de la amiga y, para más a gusto guarecerse, una pierna por cima le ha subido...
Lo que no permitía, era que de la otra provincia se atrevieran a venir a su pueblo, a guarecerse, ni menos a los campos de su provincia, a robar, los gauchos de al lado, que para las elecciones no le podían servir, ya que tenían por allá sus compromisos; y más de una vez sirvió de trampa la propia madriguera de sus protegidos, a los que, engañados por su fama de benévolo, trataban de buscar refugio en ella para evitar las consecuencias de alguna fechoría.
Alarmado Cristian a causa de sus compañeras, dejó el carruaje y cabalgando con los guías, preguntoles si habría allí cerca algún sitio donde pudieran guarecerse del vendaval y los torrentes de lluvia que amenazaban anegarlos.
IX El ultimo de estos sacerdotes que, encendidos en amor por la divinidad, han consagrado sus días a venerarla en contemplación de sus obras, es un anciano cuyo origen envuelve un misterio profundo: nadie sabe la época en que llego a Kattak para guarecerse en la gruta de Vichenú.
Ráfagas de lluvia llegaron antes que la tormenta, azotándonos como si fueran chaparrones de acero; y en aquellos momentos no había ni árboles ni muros donde guarecerse, y nos vimos forzados a detenernos, en la imposibilidad de continuar la lucha.
Al llegar a la playa vi no sólo a los marineros, sino a medio pueblo, que estaba allí, refugiado detrás de unas construcciones; algunos, desafiando la furia de la tormenta, miraban mar adentro; pero al momento tenían que volver a guarecerse haciendo verdaderos zigzag para que el viento no los empujara.
Muchos se fueron a refugiar en el norte de la bella metrópoli, sobre todo, alrededor del TEPEYACAC, el cerro que guía como la nariz; de CUAUHTITLAN, el lugar arbolado donde están las sabias águilas que todo lo ven, los videntes; y de TOLPETLAC, donde está el petate de tule para meditar. Otros intentaban guarecerse por los rumbos de ATZACOALCO o por TEPITOTON, el lugar de las piedrecillas.