guardarropa


También se encuentra en: Sinónimos.

guardarropa

1. s. m. Lugar en un establecimiento público donde se dejan los abrigos u otras prendas personales he perdido el resguardo del guardarropa.
2. Armario donde se guarda la ropa. ropero
3. INDUMENTARIA Y MODA Conjunto de prendas de vestir de una persona tiene un guardarropa anticuado. armario
4. s. m. y f. Persona encargada de cuidar del lugar donde se guardan ropas en un establecimiento público.
NOTA: También se escribe: guardarropía

guardarropa

 
m. Local destinado a la custodia de ropa, tanto en establecimientos públicos como en casas particulares.
Armario donde se guarda la ropa.
Abrótano.
com. Persona destinada para cuidar el local de guardarropa.
teat. Persona encargada de guardar y administrar los efectos de guardarropía.

guardarropa


sustantivo masculino
1. lugar de un establecimiento donde se custodian prendas u otros pertenencias Dejó su abrigo y su cartera en el guardarropa del teatro.
2. lugar de la casa donde se guarda la ropa Necesitamos hacer guardarropas en los dormitorios.
3. ropa el conjunto de prendas de vestir que tiene una persona Tengo que renovar mi guardarropa.
Sinónimos

guardarropa

sustantivo masculino

guardarropa:

arcóncómoda, ropero, armario,
Traducciones

guardarropa

cloakroom, wardrobe

guardarropa

vestiaire

guardarropa

guardaroba, vestiario

guardarropa

šatna

guardarropa

garderobe

guardarropa

Garderobe

guardarropa

vaatesäilytys

guardarropa

garderoba

guardarropa

クローク

guardarropa

휴대품 보관소

guardarropa

garderobe

guardarropa

garderobe

guardarropa

szatnia

guardarropa

vestiário

guardarropa

гардероб

guardarropa

kapprum

guardarropa

ห้องเก็บเสื้อโค้ท

guardarropa

vestiyer

guardarropa

phòng để mũ áo

guardarropa

衣帽间, 衣柜

guardarropa

гардероб

guardarropa

衣櫃

guardarropa

A. SM
1. (en teatro, discoteca) → cloakroom, checkroom (EEUU)
2. (= armario) → wardrobe
3. (= ropa) → wardrobe
B. SMF (= persona) → cloakroom attendant
Ejemplos ?
Los sombreros mugrientos, los forros encarnados de las ruanas, los pañolones oscuros y sebosos, los paraguas apabullados, tantos pañuelos y trapajos retumbantes, eran el guardarropa de un Arlequín.
Cada día, durance todo un mes, Hivert le transportó de Yonville a Rouen, de Rouen a Yonville, baúles, maletas, paquetes; y, cuando León hubo repuesto su guardarropa, rellenado sus tres butacas, comprado una provisión de pañuelos de cuello, en una palabra, hecho más preparativos que para un viaje alrededor del mundo, fue aplazándolo de una semana para otra, hasta que recibió una segunda carta de su madre en la que le daba prisa para marchar, puesto que él deseaba pasar su examen antes de las vacaciones.
Mi amor me preocupaba de tal modo y me parecía tan natural confiarle todo a Peggotty cuando la volví a encontrar a mi lado por la noche con todos sus antiguos enseres de costura, pasando revista a mi guardarropa, que después de muchos circunloquios le comuniqué mi secreto.
Los días de salida hacíamos esfuerzos inauditos por arreglarnos lo mejor posible, abandonando muchas veces la empresa con desaliento, vencidos por la exigüidad del guardarropa.
En cuanto se atracó de los mejores pla­tos, empezó a saltar, a reír, a eructar como un pollino harto de cebada y a sacudirme de lo lindo, gritándome: «¡Muchacho, muchachito!» Lisístrato, al verlo así, le lanzó esta com­paración: «Anciano, pareces un piojo reavivado o un burro que corre a la paja.» Y él, atronándonos los oídos, le replicó así: «Y tú te pareces a una langosta, de cuyo manto se pueden contar todos los hilos y a Estenelo despojado de su guardarropa.» Todos aplaudieron, menos Teofrasto, que se mordió los labios como hombre bien educado.
La conduje, pues, hasta el guardarropa; saqué su abrigo; se lo puse, y, alargándole la mano, le dije: -»Señora, aquí no estamos ya en el baile de máscaras, y me veo privado de la dicha de tutear a V.
El rey ordenó en el acto a oficiales de su guardarropa que fuesen a buscar uno de los más hermosos vestidos para el señor marqués de la Chirimía, con quien el monarca se mostró muy amable; y como los ricos vestidos que acababan de traerle pusiesen más de relieve su buen aspecto, pues era guapo y bien formado, la hija del rey le dijo que era muy buen mozo; y bastaron dos o tres miradas del marqués, muy respetuosas y algo tiernas, para que la princesa se enamorara locamente de él.
Había en un plantel de educación superior un estudiante de los más notables por el ingenio, los bienes de fortuna y la posición social de sus señores padres. Rico además, su guardarropa era tan abundante, que bien hubieran podido salir de él de tiros largos todos sus condiscípulos.
El lamentable incendio del teatro del Globo, acontecimiento debido, dicho sea de paso, a ese entusiasmo por la ilusión escénica que distinguía la dirección de Shakespeare, por desgracia, nos ha despojado, de un número de documentos importantes; pero en el inventario, que todavía existe, del guardarropa de un teatro en Londres coetáneo de Shakespeare...
Lo más probable me parece que tuviera efecto en el momento de extraerme la muela.» «Continúo luego soñando algo que no me es posible recordar ahora y que termina con que dejo en algún lado (probablemente en el guardarropa del dentista) el sombrero y el traje, confiando en que ya me los enviarán después, y vestido tan sólo con el abrigo, me apresuro para alcanzar todavía un tren que está a punto de salir.
Felicidad llevaba ahora los vestidos de la señora; no todos, pues Carlos había guardado algunos, a iba a verlos a su tocador, donde se encerraba; ambas eran más o menos de la misma estatura; a menudo, Carlos, viéndola por detrás, era presa de una ilusión y exclamaba: ¡Oh!, ¡quédate!, ¡quédate! Pero por Pentecostés, Felicidad desapareció de Yonville, raptada por Teodoro, y llevándose todo lo que quedaba del guardarropa.
El estudiante, el empleado inofensivo no podrán comprarse un reloj, pero sí un revólver. Los jóvenes chic dejan en el guardarropa de los bailes su Smith al lado del clac.